Bonnie & Clyde, Camelot, Driving Miss Daisy, Empire of the Sun, The Exorcist, JFK, L.A. Confidential, The Mission, My Fair Lady, The Right Stuff, Summer of 42, Superman... Todas son extraordinarias películas —con no menos maravillosas partituras— de Warner Bros. cuyas imágenes aparecieron en el impecable montaje musical y visual de 171 filmes que abrió el concierto del domingo por la noche en el Hollywood Bowl con motivo del 85 aniversario del estudio (y que en todo momento hizo buen provecho de las pantallas instaladas en el escenario y en la platea).
Incomprensiblemente ninguno de esos títulos fue elegido para formar parte del programa.
En su lugar, quien quiera que tuviera el poder de decisión de qué composiciones incluir apostó por una intrascendente selección de musicales (Gold Diggers of 1933, A Star Is Born y, empeorando aún más las cosas, Blazing Saddles) cuyas voces originales, amplificadas por los altavoces del escenario, ahogaron la actuación en directo de la siempre excelente Orquesta del Hollywood Bowl, dirigida con infructuosa energía por David Newman, compositor de las bandas sonoras de Hoffa y Ice Age, entre otras.
Luego apostó por terminar el primer acto con las secuencias inicial y final de Casablanca (en el que probablemente fue el mejor momento de la noche, aunque más por el carácter mitológico del clásico protagonizado por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman que no por la música de Max Steiner, influenciada por La Marsellesa).
La segunda parte comenzó con una torpe promoción de Get Smart, recién terminado su recorrido comercial en cines y a punto de ser lanzado en DVD, para acto seguido, en una decisión que debería haber causado estupor entre los asistentes, combinar esa obra maestra del cine y la música que fue Rebel without a Cause (concretamente la secuencia de la pelea a navajas en el Observatorio Griffith) con... ¡Pee Wee’s Big Adventure! ¿En 85 años de séptimo arte no hubo más dónde elegir que en esta mediocre cinta dirigida por Tim Burton?
Lo que prosiguió no cambió demasiado la impresión generalizada de la noche: una rendición previsible, por aburrida, del partido de Quidditch en Harry Potter and the Sorcerer’s Stone (una de esas partituras que su compositor, John Williams, puede escribir con los ojos cerrados), y un intento de contentar a las masas con la secuencia del ataque de Batman en Hong Kong de The Dark Knight. Esta presenta la que, probablemente, es la mejor banda musical cinematográfica del año, debida al tándem Hans Zimmer y James Newton Howard, pero en directo careció de la garra que sí presenta tanto en la pantalla de los cines como en su audición en disco compacto.
La noche —que contó con la presencia del actor John Michael Higgins (Best in Show, The Break-Up) como poco eficaz maestro de ceremonias que se creyó más gracioso de lo que realmente fue— concluyó con sólo un bis, dedicado al musical Gypsy.
Sólo quedan 12 días para terminar la temporada 2008 del Hollywood Bowl, que se ha saldado con la habitual maestría de la orquesta del lugar, la no menos eficaz labor de la Filarmónica de Los Ángeles (por ejemplo en los dos exitosos conciertos dirigidos por John Williams el pasado viernes y sábado) y la presencia de estrellas legendarias de la música como Liza Minnelli, Diana Ross o Donna Summer.
Durante los próximos días, cabe destacar el especial Bossa Nova at 50 (hoy miércoles), con la dirección musical de Óscar Castro-Neves; la edición anual del Tchaikovski Espectacular con fuegos artificiales (viernes 5 y sábado 6 de septiembre); y el concierto final, también con fuegos artificales, que contará con la colaboración especial de Brian Wilson, co-fundador de los Beach Boys (días 12, 13 y 14 de septiembre).
Fuera del programa habitual queda solo apuntar las actuaciones de Nik Cave and the Bad Seeds, el día 17, y de Ozomatli, Lila Downs y Nortec Collective, entre otros, el día 21.







