El cantautor trae este fin de semana ‘Chicavasco’, su primer disco como solista. Adam Cohen
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Cuando se disolvió La Catrina, su primer proyecto musical, Rana Santacruz pensó que estaría contento si continuaba con una carrera relacionada con ese ramo. Se fue a Nueva York —es de Ciudad de México— y estudió administración.

Tan pronto se recibió encontró trabajo en la disquera Sony, donde trabaja en el departamento de derechos de autor.

"Pero ya me di cuenta de que no es lo que quiero hacer. Está bien porque me mantiene relacionado con la música, pero no es lo que me gusta", dijo Rana, cuyo nombre de pila es René Hubar, la semana pasada vía tele-fónica.

Así que un buen día puso manos a la obra y decidió armar un disco, Chicavasco —nombre de un pueblo del estado de Hidalgo— que estrenó en agosto pasado y que este fin de semana trae a Los Ángeles.

¿Qué tan complicado fue hacer ‘Chicavasco’?

Es bien complicado cuando tienes un trabajo de tiempo completo… Hace años que no puedo sentarme a componer bien porque todo se convierte en ratitos entre aquí y allá. Tengo mi horario de trabajo, entonces tengo ratitos en las tardes, en las noches, en los fines de semana; pero es muy cansado porque no puedes levantarse e inspirarte… el disco lo hice en horas muertas; de repente pedí uno o dos días de vacaciones y me metí a un estudio con todos los músicos a grabar todas las bases, y de ahí grabamos detalles poco a poco, todas las tardes y fines de semana. Me tardé como seis meses en hacerlo todo.

¿De dónde son tus músicos?

Todos son de Nueva York, inclusive las personas que me ayudaron a grabar la parte del mariachi; es un grupo que está basado aquí, el Real de México, que son buenísimos y me dan mucho orgullo, porque tienen una escuela de mariachi aquí en Nueva York.