David Blanco Bonilla
LIMA, Perú (EFE).- El centenario del nacimiento del escritor Ciro Alegría, autor de novelas tan emblemáticas como "El mundo es ancho y ajeno", se recordó sin la pompa que merecería uno de los escritores más importantes del siglo XX en Perú.
Aunque sus obras son de lectura obligada en las escuelas y mantiene el prestigio de haber sido uno de los iniciadores del "indigenismo literario", han sido pocas las instituciones que se han hecho eco con antelación de la efeméride.
El pasado 10 de septiembre, el Congreso de la República aprobó una moción de homenaje al escritor y constituyó un comisión especial encargada de los actos conmemorativos, que hasta ahora son desconocidos.
El centenario de Alegría, nacido el 4 de noviembre de 1909 en la localidad de Huamachuco, en la región norteña La Libertad, ha sido objeto de homenajes aislados de instituciones como la Universidad de San Marcos y de algunos parlamentarios.
La actividad más notoria se iniciará mañana en las ciudades norteñas de Cajamarca y Trujillo, que acogerán al "Cuarto Encuentro Nacional de Narradores Peruanos Ciro Alegría".
El escritor, que fue alumno en la escuela primaria del célebre poeta César Vallejo, se vinculó desde joven con la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), actualmente en el Gobierno.
Alegría tuvo una vida intensa, que le llevó a sobrevivir a persecuciones, prisiones y graves enfermedades. Pero su activa militancia política no mermó su producción literaria, que inició en 1935 con la publicación de "La serpiente de oro".
Historia sobre el enfrentamiento entre el hombre y la naturaleza feraz de la selva amazónica, ganó con esta obra el premio de la editorial chilena Nascimento.
Trabajó luego para la editorial chilena Ercilla y, tras sufrir un grave deterioro en su salud que lo puso al borde de la muerte, publicó en 1939 "Los perros hambrientos", con la que obtuvo el segundo puesto de un concurso organizado por la prestigiosa editorial chilena Zig Zag.
El gran salto de su carrera literaria se dio, sin embargo, en 1941, cuando publicó "El mundo es ancho y ajeno", la novela que gana el primer premio de un concurso latinoamericano convocado por la editorial neoyorquina Farrar and Rinehart.
"Pese a su edad, relativamente corta, esta novela es por eso, de algún modo, el punto de partida de la literatura narrativa moderna peruana y su autor nuestro primer novelista clásico", dijo de esa obra el célebre escritor Mario Vargas Llosa en un artículo publicado en 1967.
Tras vivir en Estados Unidos, Puerto Rico y Cuba, Ciro Alegría renunció en 1948 a su militancia en el APRA, por serias discrepancias con la conducción del partido.
En 1957 se casó, en terceras nupcias, con la poetisa cubana Dora Varona y tres años después fue elegido miembro de la Academia Peruana de la Lengua.
Su ruptura con el APRA no implicó, sin embargo, el fin de sus intereses políticos, ya que en 1963 fue elegido diputado por Lima por el partido centrista Acción Popular, fundado por Fernando Belaúnde Terry, quien luego sería dos veces presidente del Perú.
Ciro Alegría murió el 17 de febrero de 1967, tras sufrir una hemorragia cerebral, a los 58 años.
Aunque algunos intelectuales piensan que su obra ha "envejecido", otros, como el actual presidente de la Academia Peruana de la Lengua, Marco Martos, remarcan que se trata de "uno de los grandes novelistas peruanos del siglo XX, cuyos principales libros se siguen leyendo con el mismo fervor que cuando se publicaron".
Entre los expertos existe el consenso en que Alegría es, junto con José María Arguedas, el escritor más importante del indigenismo literario en Perú y sus tres principales novelas son un referente sobre la concepción del mundo andino de inicios del siglo XX.
A pesar del aparente olvido oficial, la obra de Alegría se sigue reeditando en el país, siempre con el impulso vital de Dora Varona, quien a sus 77 años aún espera que las autoridades adquieran la casa donde vivió con Ciro Alegría para convertirla en Patrimonio Nacional.