Chris Rock es la zebra Marty en ‘Madagascar: Escape 2 Africa’. (FOTO: Dreamworks Animation)
1/1

Y como poco hay que añadir al respecto, Rock diferencia entre lo que resulta fácil y lo que no durante tal labor. "Lo más fácil es que trabajas cinco o seis horas al día. No es como rodar una película, que requiere de una jornada de 15 horas", reconoce.

"Lo difícil es intentar crear una actuación, de forma que no parece que sólo lees unas líneas de diálogo. De este modo cuando el filme se estrena y la gente te escucha, es una actuación de verdad. Hay una consistencia en el trabajo".

Además, el proceso de producción de una cinta animada dura mucho más, en ocasiones hasta tres años, durante los cuales los actores trabajan mano a mano con los directores, una colaboración que, según Rock, "no es muy distinta" a la que se entabla con un realizador de un largometraje tradicional.

"Unos son más rápidos, otros son más lentos", reconoce. "Y siempre hay un elemento de manipulación por su parte para lograr que hagas lo que necesitan: estar más contento o más triste...".

Tampoco existen contrastes diferenciados entre leer un guión de, por ejemplo, Madagascar: Escape 2 Africa y, en el otro lado del espectro, de un drama como New Jack City, en el que Rock encarnó a un drogadicto.

"No, para nada. La única diferencia es que en una película normal siempre buscas dónde te vas a sentir incómodo; por ejemplo, escenas en un lago helado... ¡No quiero hacerlas! Por lo que te preguntas cuántas noches se tardará en filmarlo todo, si será en interiores o exteriores, de día o de noche...", detalla.

"Son cosas de las que no te preocupas cuando lees el libreto de una película animada. Porque siempre sabes que estarás cómodo en una cabina de grabación".