Craig, Daniel Craig, vuelve a encarnar al legendario Bond, James Bond. (FOTO: AP)
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Los dos "trabajamos en ello. Y me hizo muy feliz", confiesa este. "M es la matriarca de la película. Bond la respeta más que a nadie. Ella no es como él, no hace el amor tan a menudo... Es el balance al personaje. Su fortaleza es incuestionable. Animé su presencia porque no hay razón por la que no debería".

Y otro elemento que ha mejorado considerablemente el resultado final de los largometrajes es la fiereza interpretativa de Daniel Craig (también evidente en sus intervenciones en Road to Perdition, donde dio vida al hijo de Paul Newman, o en Munich, de Steven Spielberg).

Existe una pasión y turbulencia en su actuación que resulta inusual en el personaje y la aleja del infantilismo de Roger Moore o la ligereza de Pierce Brosnan.

A la hora de ponerse en la piel de Bond, el intérprete reconoce que "no tengo ninguna referencia en mente. Y ciertamente no tengo presente a ninguno de los otros actores [que lo encarnaron]".

Tal confianza en los actores, personajes e historia ha permitido a los responsables del filme a tomarse ciertas licencias creativas. Por ejemplo, Craig indica que en Quantum of Solace "no tenemos la popular frase ["mi nombre es Bond, James Bond"], aunque la filmamos. Pero no encajaba en ningún lado. Está en la página, pero la historia es lo suficientemente poderosa como para no añorarla".

Y además, el reparto ofrece una selección inusual de actores de diversos continentes, desatando en la pantalla una verdadera batalla de acentos: desde el francés de Mathieu Amalric, hasta el mexicano de Joaquín Cosío, el italiano de Giancarlo Giannini o el español de Fernando Guillén Cuervo; incluso la chica Bond, la ucraniana Olga Kurylenko da vida a una joven colombiana, algo de lo que Daniel Craig tiene su propia opinión, aunque la exprese de forma sutil.