Mientras esperaba en el pasillo de un hotel de Beverly Hills para entrevistar a Daniel Craig con motivo de la campaña de promoción de Quantum of Solace, su segundo largometraje como James Bond tras el excelente y exitoso Casino Royale, al otro lado de la puerta de su habitación se oían risas y una profunda voz que, sin lugar a dudas, le pertenecía al intérprete inglés de 40 años.
A su alrededor, asistentes y relaciones públicas comentaban relajados lo amable y encantador que resulta trabajar a las órdenes del que, ya para muchos, es el mejor agente 007 de la historia (con permiso de Connery, Sean Connery).
Al entrar en la sala donde esperaba un elegantísimo Craig —vestido en un impecable traje negro y con su brazo en un cabestrillo debido a un pequeño percance que nada tuvo que ver con el rodaje de la cinta—, lo que deja simplemente sin habla es su mirada.
Se sea hombre o mujer, se tenga la inclinación sexual que se tenga, los ojos azul cristalinos de este intérprete nacido en Chester, Inglaterra, confirman el por qué de su extraordinaria habilidad a la hora de ponerse en la piel de Bond: en dicha mirada existe una perturbadora combinación de seducción y peligro, encanto y dominación.
Claro que todo ese aparente "peligro" se pierde tan pronto como se empieza a conversar con él.
Daniel Craig, como Bond, James Bond, es capaz de disparar antes de preguntar. En persona, uno preferiría irse a tomar una cerveza fresca en un pub inglés y hablar de todo menos de cine.
Claro que eso sería en un mundo ideal. En el real, Craig habló con HolaLA! acerca de su aproximación al personaje que creó el novelista Ian Fleming, y del que ya se han producido 22 largometrajes (sin incluir los extraoficiales Casino Royale, la comedia estrenada en 1967, y Never Say Never Again, que representó el regreso de Connery y que llegó a las pantallas en 1983).
En Quantum of Solace, que se estrena el viernes, 007 persigue a los culpables de la muerte de Vesper Lynd, la mujer de la que se enamoró en Casino Royale y cuyo asesinato decide vengar.
Que el filme sea una continuación de aquel, el que más recaudó en la historia de la serie, no significa que siga los mismos pasos.
"Podríamos haber hecho lo mismo otra vez. Pero a nadie se le ocurrió", comenta Craig, removiendo el vendaje de su brazo para sentirse más cómodo. "Hubo un plan previo en Casino Royale que se podría haber repetido, pero a Marc Forster [el director] no le interesó eso".
"Y aunque [Quantum of Solace] sea una secuela, quise que tuviera un estilo propio, algo que tuviera que ver con las primeras películas Bond. Marc y yo estuvimos de acuerdo en que el estilo de esos filmes, tan asociado con los años 60, era decisivo. Quisimos que Quantum of Solace se viera igual, pero modernizándolo".
Cuando se le pregunta por las similitudes entre Bond y personajes clásicos de la pantalla como Harry Callahan (el detective de San Francisco al que encarnó Clint Eastwood) —dos representantes de la ley, con un sentido de la justicia individualista y eficaz—, el actor se distancia de la teoría de que 007 "busque venganza. En realidad está tratando de busca una paz interior. De ahí el título: una dosis de consuelo".
"Por supuesto, está enfadado, porque el amor de su vida le fue arrebatado. Pero no existe una vendeta. El filme es acerca de en quién confías, quiénes son tus amigos, tus aliados. Bond cumple con su trabajo, su misión, aunque lo haga de forma dudosa. Y el resultado es un Bond en suelo firme".
De esta forma, Craig tiene presente que "sí hay una base moral en sus acciones. Pero él es amoral... o moralmente ambiguo. Porque al fin y al cabo es un asesino. Pero él sabe lo que es correcto o no".
La apuesta de los productores y del mismo Daniel Craig por un cineasta de las característics del alemán Marc Forster no ha decepcionado a nadie.
"Marc es un realizador muy versatil: sabe narrar historias, pero además no tiene miedo de nada", afirma el actor, que tiene una hija fruto de su primer matrimonio y hoy mantiene relaciones con la productora Satsuki Mitchell. "Finding Neverland, Monster’s Ball o The Kite Runner: ninguno de estos filmes tienen nada en común".
"Cuando me cité con él, de inmediato supe que era el director adecuado. Habiendo hecho [Casino Royale] sabía lo que más o menos se necesitaba en un director de un filme Bond. Alguien que se entrega completamente: el teléfono nunca deja de sonar, tiene que estar el pie del cañón día tras día. Porque sino, todo se descontrola", continúa Craig.
"Marc le presta una atención increíble al detalle y además tenía muy claro cómo quería que el filme luciera. Me dijo: si es lo último que hago, me aseguraré de que sea una película [visualmente] maravillosa. Y ha hecho algo mucho mejor que eso".
Una de las mejoras entre las dos cintas más recientes y el resto de los títulos de la serie es el incremento de la presencia en las historias de M, la jefe de Bond, que tanto en Casino Royale como en Quantum of Solace encarna de forma exquisita Judi Dench. La idea de que en esta última entrega M adopte un tono más maternal con el agente fue idea tanto de Forster como de Craig.
Los dos "trabajamos en ello. Y me hizo muy feliz", confiesa este. "M es la matriarca de la película. Bond la respeta más que a nadie. Ella no es como él, no hace el amor tan a menudo... Es el balance al personaje. Su fortaleza es incuestionable. Animé su presencia porque no hay razón por la que no debería".
Y otro elemento que ha mejorado considerablemente el resultado final de los largometrajes es la fiereza interpretativa de Daniel Craig (también evidente en sus intervenciones en Road to Perdition, donde dio vida al hijo de Paul Newman, o en Munich, de Steven Spielberg).
Existe una pasión y turbulencia en su actuación que resulta inusual en el personaje y la aleja del infantilismo de Roger Moore o la ligereza de Pierce Brosnan.
A la hora de ponerse en la piel de Bond, el intérprete reconoce que "no tengo ninguna referencia en mente. Y ciertamente no tengo presente a ninguno de los otros actores [que lo encarnaron]".
Tal confianza en los actores, personajes e historia ha permitido a los responsables del filme a tomarse ciertas licencias creativas. Por ejemplo, Craig indica que en Quantum of Solace "no tenemos la popular frase ["mi nombre es Bond, James Bond"], aunque la filmamos. Pero no encajaba en ningún lado. Está en la página, pero la historia es lo suficientemente poderosa como para no añorarla".
Y además, el reparto ofrece una selección inusual de actores de diversos continentes, desatando en la pantalla una verdadera batalla de acentos: desde el francés de Mathieu Amalric, hasta el mexicano de Joaquín Cosío, el italiano de Giancarlo Giannini o el español de Fernando Guillén Cuervo; incluso la chica Bond, la ucraniana Olga Kurylenko da vida a una joven colombiana, algo de lo que Daniel Craig tiene su propia opinión, aunque la exprese de forma sutil.
"La mayoría de actores representan a personajes de los países de donde son originarios", comenta. "Obligar a un actor a hacer un acento [que no es el suyo] es equivocado. Cuantos más actores de otros países tengamos mejor, y eso es algo que debemos seguir potenciando, porque es la forma de descubrir nuevas caras, actores desconocidos. Y eso enriquece a la película".
Con respecto al próximo filme de la saga —como es habitual, en los créditos finales se anuncia que "James Bond Will Return (James Bond volverá)"—, su estrella principal asegura que "no estamos planeando nada, porque estamos metidos de lleno en la promoción de Quantum of Solace".
No obstante, afirma estar "muy feliz con donde está el personaje ahora mismo: una posición saludable, un lugar seguro... Todo el mundo, aunque no confíe en él, le dejará hacer su trabajo".
Así que éste sería un buen momento, en su opinión para "volver a presentar a Q [el inventor] y Moneypenny [la secretaria de M]. Me encantaría ver a esos personajes de nuevo en un filme de Bond. Pero tenemos que apostar por los mejores actores e inventar algo nuevo, fresco, original, moderno, en lugar de repetir lo viejo".