Al momento de terminar de escribir esta columna ya las noticias estaban por todas partes sobre mi futuro inmediato en el maravilloso mundo del futbol.
Hasta esta semana les digo que ya está firmado mi contrato y me voy a jugar con el Veracruz por un año, o sea los dos torneos inmediatos, y no regreso a la MLS, al menos por el momento, pero les aclaro que me gustaría volver, y para evitar confusiones, mejor les explico.
En cuanto a si es o no una buena decisión para mantenerme en forma y ser convocado a la selección, me da igual, me voy a Veracruz porque le tengo un gran cariño a la gente de allá y esperamos subir a ese equipo a la Primera División, ése es mi reto personal para el siguiente año.
También hubo muchos rumores de que se hablaba de mi regreso al América, pero la verdad es que no hubo ningún acercamiento, aunque me hubiera encantado estar con las Águilas, pero tomé la decisión de irme a jugar con los Tiburones y no fue una decisión de dinero porque, como ya lo mencioné, a Veracruz me voy porque le tengo un gran cariño.
Al despedirme —por el momento— de la MLS, me llevo muy buenos recuerdos.
Me voy feliz porque la gente aquí me trató muy bien, y la verdad es que todos, compañeros, directivos, entrenadores, me trataron bastante bien, tuve muy buenos colegas en el tiempo que estuve en el Fire de Chicago.
Me voy feliz, contento, y a la pregunta de que si puedo volver, claro, claro que pudiera darse un regreso a la MLS, y es muy probable que así sea, pero por ahora no sabemos nada todavía.






