El miércoles anterior la CCSS clausuró el Saprissa pocas horas antes de disputarse el clásico del fútbol local ante el Alajuelense por una deuda pendiente de unos 1.3 millones de dólares. Las autoridades también cerraron otra empresa de Vergara en el país, Omnilife.

“Lo que estamos haciendo es detener el proyecto que teníamos de inversión muy fuerte para arreglar la cancha y arreglar el Saprissa. Creemos que las autoridades costarricenses nos tienen que garantizar que no volverá a pasar lo que sucedió en el Saprissa para que retomemos ese proyecto”, dijo Vergara en una breve rueda de prensa durante una visita de pocas horas al país la noche del martes.

Debido a que el caso está en disputa judicial, apuntó que “si una Corte determina que Saprissa tiene que pagar, pues lo consideraríamos injusto pero acataríamos la orden y pagaríamos y san se acabó. Pero, cuando lo determine la Corte y no cuando a la Caja se le de la gana”.

Sobre Omnilife, Vergara expresó que “sigue adelante y vamos a crecer”, mientras su esposa Angelica Fuentes adelantó que preparan una demanda por daños y perjuicios.

La pareja de empresarios resaltó que la deuda con la Caja ya existía cuando Vergara adquirió el club en el 2003 y corresponde a derechos de imagen de los jugadores con otras empresas. Señalaron que medidas como las asumidas por la CCSS “espantan a los inversionistas”.

Vergara también se refirió al pobre desempeño del equipo en fechas recientes, ya que fue eliminado de la Liga de Campeones de CONCACAF y marcha cuarto en el torneo Invierno costarricense.