— PRIMERA PARTE —
John Ruiz se prepara para el combate que puede guiarlo a hacer realidad su sueño
NUEVA YORK — “El boxeo es un deporte para los pobres, porque uno no tiene que estudiar ni nada... (Sólo) debe tener el corazón para meterse en el ring y pelear”.
Así se expresó John Ruiz, durante su visita a las oficinas de EL DIARIO/LA PRENSA la semana pasada, durante una gira relámpago por Nueva York.
Ruiz, el único hispano que ha ganado dos títulos mundiales en el peso pesado, buscará un tercer cetro el próximo 3 de abril , al otro lado del océano Atlántico.
‘The Quietman’, nacido en Methuen, Massachusetts, de padres puertorriqueños, confía ceñirse el tercer cinturón mundial de los pesos pesados en Manchester, Inglaterra, cuando enfrente a David Haye, campeón de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
“El boxeo siempre ha estado allí en mi vida”, aseguró Ruiz, quien el pasado 4 de enero cumplió 38 años y sabe que el combate de abril es una oportunidad para ganar su tercer título y luego tratar de hacer realidad su sueño: buscar la unificación.
“Nos estamos preparando para esta pelea, una pelea muy importante porque no me estoy poniendo joven”, dice.
“Hace muchos años que estoy en este deporte y quiero volver a ser campeón para poder unificar los títulos y hacer realidad ese sueño”, agregó Ruiz, quien viene peleando a nivel profesional desde hace 17 años.
A nivel amateur empezó a los 7 años, guiado por su padrastro, a quien le encantaba este deporte.
“Yo ni sabía lo que era el boxeo. Era un deporte nuevo para mí. Y me encantó”, acotó John al recordar que su padrastro lo llevaba al gimnasio.
Pero aclaró también que desde los 12 a los 16 años hizo un alto en este rudo deporte para practicar otras actividades deportivas como béisbol, baloncesto y fútbol americano.
Sin embargo, a los 16 años regresó al deporte de los puños, uniéndose más adelante al equipo nacional de Estados Unidos, en donde fue compañero de Oscar de la Hoya, su actual promotor.
Tras terminar su contrato con el veterano promotor Don King, Ruiz firmó recientemente con la compañía ‘Golden Boy Promotions’, de De la Hoya.
A los 38 años muchos púgiles ya están en el retiro. Y John sabe que los años no pasan en vano, pero dice que sube al cuadrilátero para asegurar el futuro de mis hijos. “Peleo para que ellos tengan una vida más fácil”, indica,
Ruiz es padre de tres hijos: un varón de 20 años, una hija de 17, y un niño de dos años, de su segundo matrimonio, a quienes —contrario a otros boxeadores— nunca los lleva a verlo pelear, ni siquiera ven sus peleas por televisión por no exponerlos a pasar un mal rato.
Esa es la razón por la siempre ha puesto al boxeo fuera de su hogar.
Asegura que él mismo no asiste a carteleras ni tampoco las mira por televisión. Y que si sus hijos ven un combate suyo será donde algún amigo, no en su casa.
“A mí no me gusta hacerlo porque uno nunca sabe lo que le puede pasar en una pelea y tener a tu hijo viendo eso”, indica John, un hombre de familia, a la que se entrega cuando no está preparándose para un combate.
“Para mí es un deporte en el que tengo que poner la mente, estar listo porque muchas cosas pasan en el ring, hasta uno puede morir”, destacó.
¿Te has arrepentido alguna vez de entrar en el mundo del boxeo?, le preguntamos.
“Cuando uno pierde uno se pone a pensar ¿por qué se está en este deporte? Pero lo que me sigue moviendo son mis niños, ya que he hecho mucho en esta carrera, he salido dos veces campeón del mundo y estoy tratando de ganar el tercero”, destacó.
“El motivo está allí, también está el sueño para unificar los títulos”, añade.
“El boxeo es algo que copó mucho tiempo en mi vida”, indica haciendo una restrospectiva de su niñez.
“Era correr por la mañana, ir a la escuela, después ir al gimnasio, luego hacer la tarea (de la escuela) e irme a dormir. Siento que no disfruté la niñez”, añade con algo de nostalgia.
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