Shane ‘Sugar’ Mosley trabaja a fondo en Big Bear. (FOTO: ‘CHIQUILÍN’ GARCÍA/La Opinión)
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BIG BEAR LAKE.— Un paisaje bucólico viste las montañas agrestes de Big Bear Lake. Y la carretera serpenteante que apunta hacia un arriba infinito parece una invitación del cielo.

La quietud del lugar riñe decididamente con el bullicio propio de los combates de boxeo, y el aire puro que se respira casi hace olvidar a la gran urbe con todas sus tentaciones y todas sus desdichas.

Una casa campestre con las facilidades de la vida moderna.

Una reja de hierro para la seguridad de los moradores y, por si acaso, un perro pitbull, negro, grande y agresivo, para espantar a los espontáneos y asustar a los reporteros.

"Ésta es mi casa, bienvenidos", es el saludo de Shane Mosley, quien sin perder detalle ultima la preparación de su pelea de este sábado contra Ricardo Mayorga en el Home Depot Center de Carson.

"Desde hace 10 años preparo todos mis combates en este lugar. Es un descanso total, estás lejos de todo, pero también tienes todo. Hay silencio, tranquilidad. Es todo muy relax".

Hace ya 15 años que Mosley se calzó por primera vez los guantes como profesional. Fue en Hollywood, y su rival, Greg Puente, le aguantó cinco asaltos. Ya hacía tiempo era "Sugar". Como Ray Robinson y como Ray Leonard.

"Creo que yo tendría 10 años cuando empezaron a decirme ‘Sugar’. Yo era bastante bailador y movedizo en mis prácticas de niño con mi padre, que siempre estuvo en el boxeo. Y me gustó. La gente casi me dice más ‘Sugar’ que Shane".

Desde entonces ha sido y dejado de ser. Ha tenido y dejado de tener títulos como campeón, porque reconocimiento, prestigio, fama y dinero, siempre los tuvo.