Siente que debe una y, más que eso, siente que, aunque pequeña, es una deuda que tiene que pagar cuanto antes. Así de claro tiene asumido Julio César Chávez Jr. su combate de revancha ante Matt Vanda, pactado para el próximo 1 de noviembre en Las Vegas.
"No me gusta dejar cosas pendientes, y esta pelea la hacemos para borrar todas las dudas que pudieron quedar después de aquella pelea con Vanda en Hermosillo", empezó diciendo Chávez Jr., en la presentación de la cartelera "Impacto Final", que inició su camino promocional ayer en Los Ángeles.
Y es que el hijo del legendario Julio César Chávez ha traído en su valija, desde que se metió en el deporte de las trompadas, la ventaja de ser el hijo de un grande de todas las épocas y también el pesado lastre de las inevitables comparaciones que luego no han encontrado en él a su verdadero sucesor en los encordados.
Invicto en 39 combates (37-0-1 con 29 KO’s), Chávez Jr. parece resuelto a caminar su propio sendero y a escribir la historia a su manera.
"Estoy en el boxeo porque me gusta, no porque me falte algo... He tenido todo y si le entré a esta carrera, con todo el sacrificio que hay que hacer, es porque quiero llegar a ser campeón mundial".
Ése es su marco de referencia, pero lo puntual es que su nueva cita contra Matt Vanda (38-7 y 21 KO’s) obedece a un deseo de poner las cosas en orden.
Hay una deuda y una duda.
Recuerda cómo aquella vez en Hermosillo, cuando se supo el resultado del combate a su favor, los aficionados protestaron airadamente, rompieron sillas, lanzaron objetos hacia el ring y, mientras su legendario padre se peleaba con los fanáticos, él sufría la vergüenza del rechazo sentado en su esquina.
Después se dijo que había peleado enfermo. "Sé que me vi mal, especialmente al final del combate, pero aun así creo que gané más asaltos que Vanda. Él apareció después del octavo asalto cuando yo ya no tenía nada y me hizo ver mal. Por eso creo necesario que entre los dos demos una nueva versión de ese combate", dice el Junior, esta vez muy seguro de sus decisiones y sin la sombra protectora de su padre cerca de él.
De paso, descartó una posible pelea ante Óscar de la Hoya porque considera que aún no está preparado para esa cita.
"Primero debo ser campeón para entrar en los planes de De la Hoya… pero él tampoco está en los míos", terminó diciendo.
SIN DISCULPAS…Al respecto, su rival del 1 de noviembre tuvo palabras de gratitud para la empresa Top Rank y para el mismo Chávez por esta nueva oportunidad.
"Llevo una preparación óptima y será lo que salga en el ring y que no haya disculpas", dijo.
Para el Júnior no sólo la oportunidad de saldar la deuda ante los mexicanos, sino el punto departida hacia cosas mayores.
"Es mi primera estelar en Las Vegas, y si contamos con el respaldo de la gente podemos llegar muy lejos... Se los prometo, les doy mi palabra, vamos a pelear de campana a campana".









