De izquierda a derecha: A.J. Burnett, Jorge Posada, Derek Jeter, Mariano Rivera y Robinson Canó examinan el trofeo de la Serie Mundial que ganaron la noche del miércoles en su estadio tras derrotar 7-3 a los Phillies. Foto AP
1/3

NUEVA YORK — El dinero no compra la felicidad, tampoco campeonatos, aunque sí ayuda a la causa.

Cierto es que la nómina de los Yankees supera los $200 millones, siendo la más alta de los equipos de Grandes Ligas. Pero no es menos cierto que al superar el límite establecido por MLB, el equipo paga los impuestos de rigor, algo que en última instancia beneficia a los equipos ‘chicos’.

La inversión en los contratos de los lanzadores CC Sabathia, A.J. Burnett y del inicialista Mark Teixeira, que superó los $400 millones, rindió sus frutos.

Más bien, es la unión, la lucha, la entrega, el trabajo de equipo, la fraternidad entre sus integrantes, lo que determina el éxito.

Eso es lo que ocurrió esta temporada con este equipo de los Yankees, que ganaron su último título en el 2000 ante sus vecinos, los Mets.

Tras ocho años de frustraciones, de contrataciones que fueron un total fracaso a pesar de la gran inversión que realizó el equipo de El Bronx en su afán de ganar títulos, este año los ‘Bombarderos’ demostraron que una combinación de talento, unidad y alegría entre los miembros del equipo lleva al triunfo final.

Eso se vio reflejado en los rostros de los jugadores de la novena neoyorquina tras el último out a los Phillies la noche del miércoles: confundidos en un abrazo, saltando y disfrutando como niños, vibrando con la conquista del título número 27 para la franquicia.

Allí, en el campo de juego disfrutaban veteranos y novatos, estrellas consagradas y jugadores que empiezan a destellar, peloteros que por primera vez se consagraban campeones, como aquellos que ya habían saboreado las mieles de ganar un ‘Clásico de Otoño’.