Tres jóvenes vestidas con gorros de Papá Noel conversan en la plaza del Pesebre y de la iglesia de la Natividad, lugar oficial del nacimiento de Jesucristo, decorada con adornos navideños en Belén, Cisjordania. Foto: EFE/Yossi Zamir EFE/Yossi Zamir
Una imagen de una playa de Sydney, Australia, durante las Fiestas de Navidad. Foto: EFE/Tracey Nearmy EFE/Tracey Nearmy
Durante las semanas navideñas, se desarrollan más actividades, a mayor velocidad y con menos tiempo para cumplirlas. Queda poco margen para el descanso y la calma. Pero hay una serie de medidas sencillas que pueden salvaguardar, e incluso mejorar, nuestro bienestar físico y mental en esos días tan intensos.
Debido a las diferentes situaciones climáticas, que son opuestas en los hemisferios Sur y Norte, en algunas regiones del planeta, las Navidades se celebran con temperaturas templadas y cálidas, mientras que en otras zonas los festejos trascurren en medio de los rigores que imponen el frío y las nevadas.
No obstante, en todas las celebraciones existe un común denominador, además de los sentimientos de alegría, paz y confraternidad que caracterizan a las Fiestas: son días en que muchas personas, familias o parejas, aprovechan para tomarse un respiro y disfrutar de unas breves pero intensas vacaciones.
Ciertamente las mini-vacaciones navideñas no son iguales, ni en duración ni en calidad, que las habituales vacaciones anuales, ya que son épocas en las se tiende a beber y comer más y desarrollar más actividades, mientras que se descansa y duerme menos.
Durante esa temporada, los viajes turísticos, excursiones con los niños o visitas a familiares o amigos alejados geográficamente, son más breves y ajetreados, y disponemos de menos tiempo para reponernos del esfuerzo físico, mental y económico, que nos han supuesto los desplazamientos y estancias.
Pero ello nunca debe ser una excusa para descuidar nuestra salud ni dañar nuestro organismo.
Los expertos sugieren una serie de medidas destinadas a sentirse bien y mantenerse en buena forma, que pueden compaginarse con las mini-vacaciones e incorporarse a la vida diaria durante el año que está a punto de comenzar:
• Ten ¡felices sueños!
Dormir de 7 a 8 horas todas las noches es uno de los mejores antídotos contra el estrés, la ansiedad y el agotamiento. Para que su cuerpo se recargue de energía y esté en mejores condiciones para afrontar el día, vaya la cama media hora antes de lo usual y después de unas semanas añada otra media hora. Relájese al acercarse la hora de apagar la luz, con actividades tranquilas como la lectura, la meditación o los estiramientos. Y evite consumir productos con cafeína, tabaco o alcohol, al anochecer antes de irse en la cama.
• Despídete de las toxinas
Tan importante como ingerir alimentos adecuados para la salud, es permitir y favorecer que el cuerpo elimine sus toxinas y desechos para depurarse. Combata el estreñimiento con una dieta rica en fibra y procura efectuar una evacuación diaria. Beber unos 3 litros diarios de agua facilita la eliminación a través de los riñones, mediante la orina. Mantenga una buena higiene de la piel, con jabones suaves, fricciones y cepillados después de la ducha para tonificarla, para facilitar la eliminación de toxinas y sudor a través del tejido epidérmico.
• Aprende a respirar
La respiración es una vía de alimentación similar a la digestiva: aporta el oxígeno necesario para que nuestras células vivan y se regeneren. Si es defectuosa, insuficiente, o apresurada el cerebro se resiente, el cuerpo pierde vitalidad y se hace propenso a enfermar. Una forma correcta de respiración es la abdominal, en la que el aire se envía al abdomen, el diafragma desciende al tomar aire, la barriga se hincha y la base de los pulmones de llena de aire. Además, algunos expertos aconsejan hacer 3 veces al día al aire libre respiraciones nasales y profundas, a razón de 16 respiraciones por minuto, inspirando a fondo, y expulsando el aire al máximo, para revitalizar y desintoxicar el cuerpo.
Durante las semanas navideñas, se desarrollan más actividades, a mayor velocidad y con menos tiempo para cumplirlas. Queda poco margen para el descanso y la calma. Pero hay una serie de medidas sencillas que pueden salvaguardar, e incluso mejorar, nuestro bienestar físico y mental en esos días tan intensos.
Debido a las diferentes situaciones climáticas, que son opuestas en los hemisferios Sur y Norte, en algunas regiones del planeta, las Navidades se celebran con temperaturas templadas y cálidas, mientras que en otras zonas los festejos trascurren en medio de los rigores que imponen el frío y las nevadas.
No obstante, en todas las celebraciones existe un común denominador, además de los sentimientos de alegría, paz y confraternidad que caracterizan a las Fiestas: son días en que muchas personas, familias o parejas, aprovechan para tomarse un respiro y disfrutar de unas breves pero intensas vacaciones.
Ciertamente las mini-vacaciones navideñas no son iguales, ni en duración ni en calidad, que las habituales vacaciones anuales, ya que son épocas en las se tiende a beber y comer más y desarrollar más actividades, mientras que se descansa y duerme menos.
Durante esa temporada, los viajes turísticos, excursiones con los niños o visitas a familiares o amigos alejados geográficamente, son más breves y ajetreados, y disponemos de menos tiempo para reponernos del esfuerzo físico, mental y económico, que nos han supuesto los desplazamientos y estancias.
Pero ello nunca debe ser una excusa para descuidar nuestra salud ni dañar nuestro organismo.
Los expertos sugieren una serie de medidas destinadas a sentirse bien y mantenerse en buena forma, que pueden compaginarse con las mini-vacaciones e incorporarse a la vida diaria durante el año que está a punto de comenzar: