Las protestas estudiantiles que se han llevado a cabo en California por una mejor educación y en rechazo al aumento en tarifas podrían verse nutridas ahora, debido a la falta de acceso al nivel universitario. Ciro Cesar/La Opinión
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Con base en el modelo de diversas universidades privadas, UC contará con una lista de espera durante el próximo curso.

La medida, que afectará a todos sus campus a excepción de los de Los Ángeles y Merced, es una estrategia, según los dirigentes de esta universidad, para administrar más eficazmente solicitudes y puestos disponibles.

"La lista de espera permitirá ajustar mejor los cambios de última hora", explica Ricardo Vázquez, portavoz de la universidad, indicando que el sistema se probó con un exitoso programa piloto en Irvine el año pasado.

Emulando en cierto modo el sistema de las líneas aéreas que tratan de minimizar los asientos vacíos en un vuelo, la lista de espera en UC permitiría así otorgar la admisión a un determinado campus, siempre que otros estudiantes ya admitidos rehúsen la plaza que se les ofrece.

El sistema, optativo para cada centro ha sido acogido por ocho de los 10 campus del sistema.

La razón para que no se lleve a cabo en el campus Merced es que hasta el momento no ha registrado una demanda superior a las plazas disponibles, mientras que los dirigentes de UCLA consideran que ya tienen un procedimiento altamente efectivo para que ningún puesto disponible se desperdicie.

La cantidad de estudiantes que puedan ir a parar a la lista de espera se desconoce todavía.

La cifra inicial barajada en la junta de rectores hablaba de unos mil, pero no se conocerán datos exactos hasta que termine el proceso de selección entre las 134,029 solicitudes recibidas para el otoño 2010, un 5.8% de aumento respecto al año anterior.

Pero incluso si dicho listado afecta a un número relativamente bajo de estudiantes, algunos perciben este cambio con recelo.