Con base en el modelo de diversas universidades privadas, UC contará con una lista de espera durante el próximo curso.
La medida, que afectará a todos sus campus a excepción de los de Los Ángeles y Merced, es una estrategia, según los dirigentes de esta universidad, para administrar más eficazmente solicitudes y puestos disponibles.
"La lista de espera permitirá ajustar mejor los cambios de última hora", explica Ricardo Vázquez, portavoz de la universidad, indicando que el sistema se probó con un exitoso programa piloto en Irvine el año pasado.
Emulando en cierto modo el sistema de las líneas aéreas que tratan de minimizar los asientos vacíos en un vuelo, la lista de espera en UC permitiría así otorgar la admisión a un determinado campus, siempre que otros estudiantes ya admitidos rehúsen la plaza que se les ofrece.
El sistema, optativo para cada centro ha sido acogido por ocho de los 10 campus del sistema.
La razón para que no se lleve a cabo en el campus Merced es que hasta el momento no ha registrado una demanda superior a las plazas disponibles, mientras que los dirigentes de UCLA consideran que ya tienen un procedimiento altamente efectivo para que ningún puesto disponible se desperdicie.
La cantidad de estudiantes que puedan ir a parar a la lista de espera se desconoce todavía.
La cifra inicial barajada en la junta de rectores hablaba de unos mil, pero no se conocerán datos exactos hasta que termine el proceso de selección entre las 134,029 solicitudes recibidas para el otoño 2010, un 5.8% de aumento respecto al año anterior.
Pero incluso si dicho listado afecta a un número relativamente bajo de estudiantes, algunos perciben este cambio con recelo.
"Me preocupa que al final se traduzca en más obstáculos para ser admitido", dice Sylvia Moraga, cuya hija—quien cumple con el requisito académico de UC de estar entre el 12.5% de más alto rendimiento en su escuela—, ha solicitado el ingreso en UC San Diego.
UC ha reducido su cuota de admisión en unos 2,300 estudiantes —no incluye las transferencia de colegios comunitarios, sólo de graduados de secundaria ingresando a la universidad— o un 6% del total a causa de los recortes presupuestarios.
Para los estudiantes transferidos no existirá lista de espera. Más de 33 mil, dentro de esta categoría, han solicitado plaza en UC, un 17.5% más que el año pasado.
Christopher Santos, un estudiante de Psicología Biológica en UCLA, señala que tal como se explica por parte de la universidad la lista de espera suena razonable, pero indica que tras las subidas de colegiaturas y los recortes sufridos los estudiantes ha aprendido a sospechar de cualquier decisión tomada por la universidad.
"Hemos visto muchos cambios a peor en los últimos tiempos", dice Santos, y comenta que en su primer año en la universidad —actualmente cursa el tercero— las condiciones eran mucho mejores.
"Ahora somos 300 alumnos en algunas de las clases a las que asisto", explica Santos, esperando que los políticos de Sacramento no castiguen nuevamente a los sistemas de universidades públicas de California con nuevos recortes.
De momento, la propuesta del gobernador Schwarzenegger parece alentadora —o menos mala que en años anteriores—, ya que incrementa los fondos de UC en 370 millones de dólares elevando el presupuesto total a unos tres mil millones.
"Pero aun así sólo recobraríamos los fondos correspondientes a unos cinco mil estudiantes de los de más de 14 mil que admitimos por encima de presupuesto", dice Vázquez, y explica que la universidad no recibe financiación estatal para ese excedente de estudiantes.
Aun así, muchos consideran que si la propuesta presupuestaria llega a probarse, probablemente marque el giro en el que "lo peor" queda atrás para UC.
"El problema es que tienen que pasar muchas cosas, no todas ellas probables, para que esa dotación presupuestaria se apruebe", comenta Santos.
Con base en el modelo de diversas universidades privadas, UC contará con una lista de espera durante el próximo curso.
La medida, que afectará a todos sus campus a excepción de los de Los Ángeles y Merced, es una estrategia, según los dirigentes de esta universidad, para administrar más eficazmente solicitudes y puestos disponibles.
"La lista de espera permitirá ajustar mejor los cambios de última hora", explica Ricardo Vázquez, portavoz de la universidad, indicando que el sistema se probó con un exitoso programa piloto en Irvine el año pasado.
Emulando en cierto modo el sistema de las líneas aéreas que tratan de minimizar los asientos vacíos en un vuelo, la lista de espera en UC permitiría así otorgar la admisión a un determinado campus, siempre que otros estudiantes ya admitidos rehúsen la plaza que se les ofrece.
El sistema, optativo para cada centro ha sido acogido por ocho de los 10 campus del sistema.
La razón para que no se lleve a cabo en el campus Merced es que hasta el momento no ha registrado una demanda superior a las plazas disponibles, mientras que los dirigentes de UCLA consideran que ya tienen un procedimiento altamente efectivo para que ningún puesto disponible se desperdicie.
La cantidad de estudiantes que puedan ir a parar a la lista de espera se desconoce todavía.
La cifra inicial barajada en la junta de rectores hablaba de unos mil, pero no se conocerán datos exactos hasta que termine el proceso de selección entre las 134,029 solicitudes recibidas para el otoño 2010, un 5.8% de aumento respecto al año anterior.
Pero incluso si dicho listado afecta a un número relativamente bajo de estudiantes, algunos perciben este cambio con recelo.