Muchos de los grandes genios de la historia eran personas que presentaron trastornos o deficiencias en el proceso de adquirir conocimiento.[Fotos: Agencia EFE]
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"Los niños de estos orígenes –añade la especialista- también corren más riesgo de absentismo escolar debido a una mayor frecuencia de enfermedades, o al hecho de vivir en ambientes pobres o desestructurados".

A pesar de todo, un error de diagnóstico inicial puede ser muy perjudicial para el niño afectado por este problema. Por ejemplo, una visión o una audición alteradas pueden afectar a la capacidad de aprendizaje, por lo que es preciso someter al muchacho a pruebas audiométricas o de agudeza visual, cuando se sospeche que existe una causa física.

Aunque lo normal es que el trastorno de la lectura esté asociado al de cálculo y al de la expresión escrita, el documento del grupo de trabajo advierte de que aquél rara vez se diagnostica antes de finalizar el parvulario, debido a que la enseñanza de la lectura no comienza hasta el primer curso de enseñanza básica.

Por otra parte, cuando el trastorno de la lectura se asocia a un Coeficiente de Inteligencia (CI) elevado, el niño puede rendir de acuerdo con sus compañeros durante los primeros cursos, y el problema puede no ponerse de manifiesto por completo hasta el cuarto o quinto año.

EDUCACIÓN Y PADRES.

El tratamiento de los trastornos de aprendizaje pasa por la necesaria colaboración entre padres, educadores y psiquiatras o psicólogos infantiles, según Magda Campbell.

La medicación y la psicoterapia sólo se aconsejan en los casos más graves. Para abordar estos trastornos, lo más recomendable es reeducar al pequeño en el aprendizaje de la lectura, por medio de técnicas de reconocimiento de letras, de la enseñanza a través de los gestos y de ejercicios de giros o de corrección de la lateralidad (distinguir entre derecha e izquierda).