COLUMBUS, Ohio.— Cuando Annamarie Saarinen tenía que calmar a su hija cuando no se sentía bien, usaba una sonaja descargada en su iPhone.
Jeff Hilimire usa una aplicación de ruido blanco en su teléfono que hace sonidos que tranquilizan a su hija pequeña.
Y Tracie Stier-Johnson deja que sus hijas pequeñas respondan trivias en juegos en su teléfono mientras esperan en el consultorio del médico o en las entrevistas entre padres y maestros.
"Se puede jugar al ‘I spy’ solo durante un rato", dijo Stier-Johnson, de 40 años, de Racine, Wisconsin. A sus hijas les gusta el juego ¿Quién quiere ser millonario? que Stier-Johnson cargó en su iPhone.
Los padres han entregado sus teléfonos celulares a los niños para distraerlos desde el momento en que fueron inventados, y las versiones de teléfonos de juguete son aprovechadas por los niños que adoran presionar botones que hacen sonidos y tienen dispositivos electrónicos iguales a los que tienen sus padres. Pero una gran cantidad de aplicaciones en los teléfonos inteligentes, que aumentan exponencialmente, hace que los padres los usen más que nunca como sonajas modernas para bebés.
Estos teléfonos con gran tecnología permiten que los padres compartan juegos con números y letras con sus hijos en edad preescolar o tener unos pocos minutos de tranquilidad mientras los niños miran cortos de una película en un avión o mientras esperan una mesa en un restaurante.
Jenny Reeves, de 34 años, de San Antonio, deja que sus hijos de 3 años y medio y 2 años escriban palabras o miren fotografías de ellos y de su perro en su Blackberry cuando tienen que entretenerse sin libros. Su hijo mayor está aprendiendo a enviar correos electrónicos a los abuelos y al papá que dicen "Te quiero".
"Es casi tan bueno como las paletas", dijo Reeves.
Las personas están convirtiendo sus teléfonos celulares en colaboradores de las tareas de padres, descargando aplicaciones para convertirlos en monitores de emergencia para bebé, para investigar información nutricional en los pasillos de las tiendas de alimentos y para comparar la tasa de crecimiento de sus bebés con las medidas promedio.
Hilimire, un padre de 33 años de Atlanta, comenzó a usar su iPhone para ese tipo de tareas antes de que su hija naciera, cuando controló el tiempo de las contracciones con el cronómetro del teléfono y descargó software que mostraba el tamaño del bebé en desarrollo.
Ahora, cuando la bebé está molesta en el auto o durante un paseo, coloca el iPhone en el cochecito con la aplicación gratis con ruido blanco llamada White Noise Lite. "La tranquiliza de inmediato", aseguró.
Stier-Johnson deja su iPhone cerca de su hija de 3 años cuando duerme para escucharla cuando se despierta mientras disfruta junto a la piscina, que está fuera del alcance del monitor para bebés. Una aplicación que descargó hace que el iPhone llame al teléfono de la casa o al iPhone de su esposo cuando la niña hace ruido.
Los teléfonos también se usan en momentos de crisis. Saarinen y su esposo Paul, de Minneapolis, usaron un programa llamado Cardio Calc en su iPhone para registrar la información sobre la salud de su bebé Eve durante una reciente estadía en un hospital de Boston, donde le realizaron una cirugía cardiaca para solucionar problemas, incluyendo una válvula que no funcionaba bien.
Una aplicación gratis que imita una sonaja, Baby Rattle Bab Bab Lite, mostraba imágenes girando y hacía sonar campanillas cuando Eve se movía. Detenía el llanto más intenso de la niña cuando el efecto de los medicamentos para el dolor se estaba terminando, dijo Annamarie.
Los teléfonos inteligentes pueden ser una diversión infantil muy costosa, sin dudas. Algunos padres establecen reglas para los niños para evitar los daños, por ejemplo no sacudirlos y no caminar con el teléfono sobre superficies duras por si se cae.
Algunos tienen dificultades para mantener los teléfonos lejos de los niños, o les preocupa los límites que deberán imponer para el uso del teléfono cuando los niños empiecen la escuela primaria.
Brooks Duncan, de Vancouver, British Columbia, tiene que esconder su iPod touch de su hijo de 2 años. "Si lo ve, quiere agarrarlo y jugar con él", dijo Duncan, de 35 años, que compró el aparato cuando sus hijos comenzaron a pelear por el iPhone de su abuelo.
Sascha Seegan, analista de dispositivos móviles de PCMag, dijo que una parte importante de las aplicaciones disponibles son inútiles. App Store de Apple tiene 35,000 aplicaciones para iPhone y iPod touch. Fandango.com vende 140,000 títulos para diferentes marcas, y unas 200 están dirigidas a padres y niños pequeños, dijo Alex Bloom, presidente y director ejecutivo.
Seegan sugiere leer los comentarios en internet de los usuarios y los análisis de los profesionales, además de verificar que todo lo que ofrece la aplicación funcione bien y rápido. Pero todavía no deja que su hija de 3 años juegue con el teléfono.
"Quizás sea paranoico, pero no usaría una sonaja para bebé de 300 dólares", dijo.
De todas maneras, otros padres se sorprenden cuando sus hijos en edad preescolar se dan cuenta rápido cómo usar los teléfonos, en ocasiones antes que los ellos.
Cuando Byron Turner dejó su nuevo iPhone a sus hijos mellizos de 4 años y medio durante 25 minutos, los niños aprendieron para qué servían muchos de los botones de la pantalla táctil y comenzaron a tomar fotos. Los niños, que ahora tienen 6 años, han mejorado su ortografía con una versión del juego del ahorcado y usan una aplicación que hace que los teléfonos de sus padres suenen como tigres, dijo Turner, de 46 años, de Grass Valley, California.
Duncan dijo que sus hijos pueden encontrar lo que quieren navegando a través de los iconos.
"Si son capaces de hacer eso antes de los 4 años, imagínense lo que van a hacer más adelante", dijo.