Elle Saarinen, de 21 meses, ejecuta un juego que está incluido en el iPhone de su madre, Annamarie Saarinen. La pequeña también aprendió que por medio del teléfono móvil puede prender el DVD. [Fotos: AP]
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COLUMBUS, Ohio.— Cuando Annamarie Saarinen tenía que calmar a su hija cuando no se sentía bien, usaba una sonaja descargada en su iPhone.

Jeff Hilimire usa una aplicación de ruido blanco en su teléfono que hace sonidos que tranquilizan a su hija pequeña.

Y Tracie Stier-Johnson deja que sus hijas pequeñas respondan trivias en juegos en su teléfono mientras esperan en el consultorio del médico o en las entrevistas entre padres y maestros.

"Se puede jugar al ‘I spy’ solo durante un rato", dijo Stier-Johnson, de 40 años, de Racine, Wisconsin. A sus hijas les gusta el juego ¿Quién quiere ser millonario? que Stier-Johnson cargó en su iPhone.

Los padres han entregado sus teléfonos celulares a los niños para distraerlos desde el momento en que fueron inventados, y las versiones de teléfonos de juguete son aprovechadas por los niños que adoran presionar botones que hacen sonidos y tienen dispositivos electrónicos iguales a los que tienen sus padres. Pero una gran cantidad de aplicaciones en los teléfonos inteligentes, que aumentan exponencialmente, hace que los padres los usen más que nunca como sonajas modernas para bebés.

Estos teléfonos con gran tecnología permiten que los padres compartan juegos con números y letras con sus hijos en edad preescolar o tener unos pocos minutos de tranquilidad mientras los niños miran cortos de una película en un avión o mientras esperan una mesa en un restaurante.

Jenny Reeves, de 34 años, de San Antonio, deja que sus hijos de 3 años y medio y 2 años escriban palabras o miren fotografías de ellos y de su perro en su Blackberry cuando tienen que entretenerse sin libros. Su hijo mayor está aprendiendo a enviar correos electrónicos a los abuelos y al papá que dicen "Te quiero".