Al contar sus propias experiencias lo hace con toda fluidez, aunque sin usar el tiempo pretérito en forma bien definida.

La comprensión que ahora tiene le ayuda a usar las palabras adecuadas en el lugar preciso, al hablar con frases de dos palabras y oraciones de tres, y a expresar sus necesidades corporales. 

A los 3 años

A esta edad el pequeño usa las palabras que antes adquirió y éstas se convierten en instrumentos para designar conceptos, ideas, relaciones... Constituye frases y emplea conversaciones  su vocabulario aumenta, se ha triplicado.

Mientras aprende a escuchar, escucha para aprender.

Utiliza las palabras en muy variadas ocasiones (juegos, cuentos...) y esto contribuye a incubar más palabras y a estructurar otras frases. 

A los 4 años

Un niño despierto de 4 años puede elaborar e improvisar preguntas casi interminablemente, y esto es una forma de práctica de la mecánica del lenguaje, ya que en esta edad todavía hay tendencia a articular de una manera algo infantil.

Charla para ganar reconocimiento y atención, le gustan los juegos de palabras, pregunta frecuentemente por qué y cómo, aunque no le interesan mucho las respuestas.