GUADALAJARA, Jalisco.- Día con día se observa en los padres un creciente interés por conocer aspectos y rasgos específicos de las áreas del desarrollo de sus hijos, además de una especial motivación para estimularlos y proporcionarles las oportunidades necesarias para que adquieran las conductas esperadas en cada etapa de dichas áreas.
Se entiende que el desarrollo de un niño se revela por la forma como se comporta esto se refiere a que todas sus reacciones sean reflejas, voluntarias, espontáneas o aprendidas.
Las formas de conducta que el pequeño manifiesta son sintomáticas de cierta etapa de madurez y constituyen el resultado de un proceso integral de desarrollo.
Se puede hablar de cuatro campos de conducta representativos de los diferentes aspectos del crecimiento: La conducta motriz, que constituye el punto de partida en la estimación de la madurez deben considerarse tanto los grandes movimientos corporales como la coordinación motriz fina.
La conducta adaptativa se piensa en las adaptaciones sensorio-motrices que hace ante objetos y situaciones, como la coordinación óculo-manual y la capacidad de solucionar problemas prácticos.
La conducta personal-social, comprende las reacciones personales del niño ante su medio.
La conducta de lenguaje, que proporciona la clave de la organización del sistema nervioso central del niño.
Al hablar de lenguaje se abarca toda forma de comunicación visible y audible, sean gestos, movimientos posturales, vocalizaciones, palabras, frases u oraciones esta conducta incluye además la imitación y comprensión de lo que expresan otras personas.
El lenguaje articulado es una función socializadora que requiere la existencia de un medio social y depende del estado de las estructuras corticales y sensorio-motrices del niño las vocalizaciones preparan al pequeño para emitir palabras.
Tratándose de menores no se puede medir su desarrollo con toda precisión, porque no existe una edad absoluta de crecimiento, pero sí se pueden especificar niveles y grados de desarrollo en base a su madurez.
Por lo general las conductas de los cuatro campos se desarrollan más o menos paralelamente, y en este artículo se comentarán aspectos del área de lenguaje.
De 0 a 1 año de vida
El bebé de 4 semanas de edad presta gran atención a los sonidos posteriormente su percepción de éstos será discriminativa, ya que los comprenderá al escucharlos.
A las 16 semanas barbulla, hace gorgoritos, ríe, prefiere gruñidos y chillidos gira la cabeza al escuchar un ruido familiar, especialmente la voz humana.El bebé de 28 semanas efectúa una gran cantidad de vocalizaciones espontáneas emitiendo vocales y consonantes, hasta sílabas y diptongos está casi listo para sus primeras "palabras".
Para este momento ha entablado una cantidad de relaciones sociales por medio de sus expresiones faciales, ademanes y actividades posturales ahora los acontecimientos prácticos, los objetos físicos y los tonos e inflexiones de la voz le interesan más que las palabras.
A las 40 semanas tiene mayor destreza en los labios y la lengua y esto, combinado con su facultad imitativa, favorece la vocalización articulada ahora responde a su nombre y hasta "entiende" el "no, no".
Al cumplir 1 año manifiesta un alto grado de reciprocidad social escucha con mayor atención o imita las palabras que le son familiares.
Rumbo al segundo año
Hablando de lenguaje se engloba tanto la comprensión como la expresión.
A los 18 meses las comunicaciones por medio de ademanes y palabras son mucho más frecuentes y diversas a veces se puede encontrar un vocabulario de 10 palabras bien definidas y, además, el reconocimiento de muchas figuras, aunque muestre incapacidad para nombrarlas.
El niño de 2 años posee muchas palabras, aunque en algunos casos sólo dispone de unas pocas en su vocabulario predominan los nombres de las cosas, personas, acciones y situaciones empieza a usar pronombres y se llama a sí mismo por su nombre.
Al contar sus propias experiencias lo hace con toda fluidez, aunque sin usar el tiempo pretérito en forma bien definida.
La comprensión que ahora tiene le ayuda a usar las palabras adecuadas en el lugar preciso, al hablar con frases de dos palabras y oraciones de tres, y a expresar sus necesidades corporales.
A los 3 años
A esta edad el pequeño usa las palabras que antes adquirió y éstas se convierten en instrumentos para designar conceptos, ideas, relaciones... Constituye frases y emplea conversaciones su vocabulario aumenta, se ha triplicado.
Mientras aprende a escuchar, escucha para aprender.
Utiliza las palabras en muy variadas ocasiones (juegos, cuentos...) y esto contribuye a incubar más palabras y a estructurar otras frases.
A los 4 años
Un niño despierto de 4 años puede elaborar e improvisar preguntas casi interminablemente, y esto es una forma de práctica de la mecánica del lenguaje, ya que en esta edad todavía hay tendencia a articular de una manera algo infantil.
Charla para ganar reconocimiento y atención, le gustan los juegos de palabras, pregunta frecuentemente por qué y cómo, aunque no le interesan mucho las respuestas.
Combina hechos, ideas y frases para reforzar su dominio de palabras y oraciones.
A los 5 años
El niño en este momento habla sin articulación infantil y puede responder lo que se le pregunta y ahora, si cuestiona, lo hace con verdaderos deseos de saber.
Puede aislar una palabra y preguntar su significado el lenguaje ya está completo en estructura y forma, pues se expresa con frases correctas y terminadas.
Piensa antes de hablar, le gusta dar su punto de vista y que le lean en voz alta el diálogo tiene un papel preponderante.
Todo esto y más podría decirse de los logros del niño de cada edad en esta área y, ciertamente, no terminaría de satisfacer el deseo de los padres de ver a su pequeño con un gran objetivo cumplido: utilizar un lenguaje claramente integrado y articulado, sobre todo a que en la actualidad se requiere un buen desarrollo de sus habilidades y un cierto grado de madurez para enfrentarse bien "equipado" a los vigentes programas y procesos de enseñanza.
Afortunadamente se cuenta con material y literatura que permite estar informado, así como con la retroalimentación que dan los comentarios y observaciones que las educadoras del maternal y jardín de niños hacen de los alumnos periódicamente para conocer su nivel de desarrollo.
Los padres se encuentran con que muchas escuelas y colegios realizan los llamados exámenes de admisión, mismos que sirven para detectar cualquier dificultad en el niño y poder procurarle con oportunidad un programa terapéutico que le ayude a obtener los "recursos" que necesita para estar bien preparado para su instrucción escolar formal.
Algunas recomendaciones generales que pueden hacerse a los padres son que "observen" el desarrollo de sus hijos, que les proporcionen experiencias creativas y, hablando de lenguaje, que constaten que éste se ha integrado antes de iniciar un programa de lecto-escritura, ya que de no ser así, el no pronunciar correctamente pudiera ocasionar problemas al niño en este aspecto del aprendizaje al que apenas se enfrenta.
Es valioso que el pequeño emplee su lengua materna, el español, antes de formar parte de un colegio con instrucción bilingüe, pues la idea es favorecer la adquisición de conceptos bien definidos. La recomendación es estar siempre pendientes de su ámbito sico-social.
Y es que el no utilizar un vocabulario bien articulado, le impedirá convivir y relacionarse con los demás. Sin duda se le pueda ayudar a mejorar a través de la atención personalizada, enriqueciendo la interacción social y elevando su autoestima.
Lo importante es saber que si lo que se quiere es formar hijos con un buen nivel de habilidades, aprendizaje y madurez, ante cada necesidad que surge hay una buena opción terapéutica.
GUADALAJARA, Jalisco.- Día con día se observa en los padres un creciente interés por conocer aspectos y rasgos específicos de las áreas del desarrollo de sus hijos, además de una especial motivación para estimularlos y proporcionarles las oportunidades necesarias para que adquieran las conductas esperadas en cada etapa de dichas áreas.
Se entiende que el desarrollo de un niño se revela por la forma como se comporta esto se refiere a que todas sus reacciones sean reflejas, voluntarias, espontáneas o aprendidas.
Las formas de conducta que el pequeño manifiesta son sintomáticas de cierta etapa de madurez y constituyen el resultado de un proceso integral de desarrollo.
Se puede hablar de cuatro campos de conducta representativos de los diferentes aspectos del crecimiento: La conducta motriz, que constituye el punto de partida en la estimación de la madurez deben considerarse tanto los grandes movimientos corporales como la coordinación motriz fina.
La conducta adaptativa se piensa en las adaptaciones sensorio-motrices que hace ante objetos y situaciones, como la coordinación óculo-manual y la capacidad de solucionar problemas prácticos.
La conducta personal-social, comprende las reacciones personales del niño ante su medio.
La conducta de lenguaje, que proporciona la clave de la organización del sistema nervioso central del niño.