Una buena relación padre e hijo estimula el aprendizaje de conductas y habilidades. (FOTO: Reforma)
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No sientas que por el hecho de que tu pequeño no tenga la tarde ocupada con innumerables clases, dejas de hacer algo por su formación, al contrario, cuando pasas  tiempo junto a él en el que comparten el juego y otras experiencias, enriqueces su vida y le das la oportunidad de crecer y aprender en un ambiente de amor y respeto.

Encuentra el justo medio

No pierdas de vista que no se trata de dejar de llevar a tu hija a sus clases de ballet y de natación o evitar que un niño asista al tae kwon do y al curso de inglés, “un punto básico es tomar en cuenta la opinión del pequeño; antes de inscribirlo en alguna actividad, hay que preguntarle si es de su agrado y si le gustaría practicarla; es importante también que el tiempo que le dedique no supere las 3 horas a la semana, pues hay que considerar que debe de disponer del espacio suficiente para realizar sus tareas, comer, descansar y jugar”, agrega el especialista. 

Una vez que ambos han determinado la actividad artística, deportiva o educativa que practicará, dale un periodo prudente para que vea si realmente le gusta, si lo hace sentir bien o prefiere cambiar de rumbo. Muéstrate comprensiva con él y escucha las razones que te dé -en caso de que te haga saber que no se siente cómodo- .