Las opciones escolares que ofrecen los colegios comunitarios, como el del Este de Los Ángeles, se reducen debido al déficit fiscal. [Foto: Archivo/La Opinión]
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Los latinos, dijo Zomer, tienen un índice de graduación y traslado de un 10 por ciento.

“Tengo que trabajar para poder pagar mi colegio. Mis papás no tienen dinero, y no pueden ayudarme”, dijo a Efe Isis Enríquez, estudiante del colegio comunitario Santa Mónica.

Aunque Enríquez recibe ayuda financiera federal, a través de la beca Pell Grant, dice que no es suficiente para cubrir el costo de libros, transporte, y vivienda.

Por eso, tiene que trabajar 20 horas a la semana, mientras que lleva un horario de clases de tiempo completo.

“Es difícil, pero al mismo tiempo, estoy consciente de que esta es una oportunidad para que pueda lograr mis propósitos y mis sueños, y a mí no me da miedo trabajar y estudiar al mismo tiempo”, agregó Enríquez, de 18 años.

En promedio, los estudiantes trabajan entre 23 y 25 horas a la semana, dejando poco tiempo para los estudios.

Otro problema es el aumento en la inscripción de 20 a 26 dólares por unidad, y los recortes en contra de los colegios comunitarios como parte de la solución presupuestaria ratificada por el gobernador Arnold Schwarzenegger y el Legislativo.