PARÍS (EFE).— "Soñé que ganaba Roland Garros cuando tenía 12 ó 13 años", dijo ayer la española Carla Suárez Navarro, tras deshacerse de la italiana Flavia Pennetta y alcanzar los cuartos de este grande, donde está haciendo historia con 19 años.
"Antes me fijaba en los partidos de Steffi Graf, Lleyton Hewitt y de Justine Henin, por su gran movilidad de piernas".
"Creo que voy a ver más partidos de ella para mejorar, pero ahora creo que tengo que fijarme en mí", dijo la grancanaria, que poco a poco se va haciendo a la realidad, y que ayer fue, tras la serbia Ana Ivanovic, la segunda jugadora en lograr esta ronda en París.
Después de lograr la victoria de ayer, la segunda ante una favorita, Carla levantó el puño en la Suzanne Lenglen y saludó a su entorno.
Allí estaba su entrenador Xavi Budó y su madre Loly. Luego, al firmar en una de las cámaras de televisión puso 1/4, su marca en París.
"Cada mañana pienso lo mismo y no varía nada de mis rutinas", dijo Carla. "Intento estar lo más relajada posible, porque si no los nervios se me agarran en la barriga", señaló.
Carla explicó que como otras jugadoras tuvo que tomar la decisión, en su caso hace un año, de trasladarse a Barcelona, donde ahora entrena con Xavi Budó.
"Estoy muy contenta, pero no me olvido de la gente que en Gran Canaria me ha ayudado para que ahora esté aquí", dijo en clara alusión a su anterior entrenador, Alfonso Pérez Peñate.
Carla relató que hubo un partido en la fase previa en la que pudo desaparecer.
"Si no hubiera luchado un poco más entonces, no estaría aquí. Y ahora no voy a conformarme con nada menos", finalizó.














