La actitud del argentino Juan Martin del Potro refleja toda su angustia después de haber sido enviado a casa ayer por el australiano Lleyton Hewitt. [Ap]
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ANDY COMO EN CASA

El hombre al que dedicaban ríos de tinta los diarios británicos, el escocés Andy Murray, relevo de Tim Henman en el mítico montículo del All England Club —ex "Colina Henman" y rebautizada como "Montaña Murray"— desplumó al letón Ernests Gulbis en tres sets.

El tercer favorito logró un despliegue casi perfecto de golpes efectivos con los que avivó las esperanzas nacionales.

Murray no es particularmente expresivo con los medios y de él criticaba el australiano Pat Cash que no ha sido bendecido con una voz "interesante" pero los ingleses tienen clarísimo que es el único representante británico que les queda "vivo".

El ganador de Queen’s, que ha recibido, incluso, una carta de su mismísima majestad, la reina de Inglaterra, Isabel II, pudo haberse convertido ayer en adversario del español Daniel Gimeno, quien dejó escapar en el quinto set un irregular e interminable pulso con el serbio Victor Troicki.

Fue casi coser y cantar para el español David Ferrer que puso en evidencia abismales diferencias cualitativas en la pista 18 ante el italiano Fabio Fognini aunque él insistiera en que "no fue tan fácil".

No se registraron sobresaltos en el cuadro femenino. Aquí, las grandes favoritas no sufrieron ningún traspiés, como fue el caso de la defensora del título, la estadounidense Venus Williams, número 3, que obligó a bajarse de la competición a la ucraniana Kateryna Bondarenko y espera ya a la española Carla Suárez.

La número uno, Dinara Safina, apenas sudó para poner punto final a la trayectoria de la paraguaya Rosana De los Ríos por este club y éste fue también el caso de la rusa Svetlana Kuznetsova, quinta favorita, ante la francesa Pauline Parmentier.