La actitud del argentino Juan Martin del Potro refleja toda su angustia después de haber sido enviado a casa ayer por el australiano Lleyton Hewitt. [Ap]
1/2

LONDRES, Inglaterra (EFE).— La gran promesa del tenis latinoamericano, el argentino Juan Martín del Potro, quinto favorito, sucumbió ayer ante el "renacimiento" del australiano Lleyton Hewitt, empequeñeciendo así el abanico de candidatos en Wimbledon a retar a Roger Federer en una jornada en la que, por contra, el tenis femenino siguió una trayectoria previsible.

No hubo sobresaltos ni bajas alarmantes en el All England Club a excepción de la salida de escena del jugador de Tandil.

Recuperado de una lesión de cadera que le obligó a pasar por el quirófano, el jugador de Adelaida no mostró reparos ni modestia a la hora de elogiar su propia estrategia en la cancha. "He ejecutado mi juego a la perfección; he golpeado la bola de forma genial y he sacado de forma increíble durante la mayor parte del encuentro".

Además, a Del Potro -"un jugador con un gran talento, excepcional"- le falta "experiencia", un factor a favor de Hewitt y que el 56 del mundo en el ránking de la ATP "quiso aprovecharse"-.

"Para mí ha sido una gran victoria. Quería vencer a un jugador que estuviera entre los cinco primeros", confesó después del partido.

Del choque, el jugador argentino, que necesitó asistencia médica por un problema en la rodilla derecha al concluir el primer set, extrajo varias lecciones. "Debería haber servido mejor en los momentos clave", aunque el hecho de sacar "a casi 220 kilómetros por hora y saber que él te la va a devolver" le añadió presión.

Por otro lado, el estadounidense Andy Roddick, sexto favorito, y finalista en este torneo en las ediciones del 2004 y 2005, también superó sin incidencias su compromiso ante el ruso Igor Kunitsyn.