Estrellas como los actores David Arquette (izq.) y George López se sumaron a la emboscada de ayer contra los Rockets en el Staples Center.[AP]
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Porque aunque llegaban engalanados con el amarillo de siempre, ese que por linaje, que por alcurnia se impone y se respeta, sabían que la historia no estaba escrita y que los de la duela, necesitaban de su ayuda para escribirla.

Y el Staples Center fue el rostro de esta ciudad. El reflejo de Los Ángeles. La identidad urbana de su cosmopolita aureola.

Porque en la tribuna se mezcla la estirpe de Hollywood, y donde cabe Jack Nicholson, Dustin Hoffman, George López, Denzel Washington y tantos más, cabe, en el precipicio del palomar, el anónimo, el que se multiplica al infinito en el directorio telefónico, ahí en las alturas donde el boleto tiene precio por lo que vale y no por lo que cuesta.

Y porque viven, sudan, empujan, apuestan, lamentan, se unen, se asustan, se reconfortan, hombro con hombro, los hijos de todas las razas, los hijos de todos los pueblos, los hijos de todos los credos, porque si primero son angelinos, al final, inevitablemente son de Lakers… y como ellos, están también en la final de la Conferencia, y quieren, a su manera, una rebanada, la mayor, la única, del último pastel, el del título de la NBA.