Pasada ya una semana de la última fecha FIFA previa al Mundial, siguen resonando algunos resultados de los participantes.
Por ejemplo, Javier "Chicharito" Hernández ratificó su candidatura para ser parte de la expedición mexicana a Sudáfrica, con dos partidazos ante Bolivia y Nueva Zelanda.
Sin embargo, a su retorno al Torneo Bicentenario, lo hizo con una derrota con Chivas y una recurrente excusa (también la utilizó Cuauhtémoc Blanco) de que los viajes afectaban mucho al jugador.
Caso contrario sucedió con Andrés Guardado quien cumplió con el Tricolor y luego cruzó el Atlántico para enfundarse la camiseta del Deportivo La Coruña y marcar un gol en la victoria sobre Tenerife, el sábado.
Y es que no siempre ganar en la cancha significa una ganancia.
A veces, también perder es ganar un poco.
Estados Unidos cayó 2-1 de visita ante la selección que mejor futbol despliega en Europa: Holanda.
La derrota, que extiende la racha negativa de los hombres de Bob Bradley ante equipos europeos, también le deja abierta la bitácora de detalles del técnico estadounidense previo a su debut con Inglaterra.
No es contradecir un principio vital en el futbol que dicta que los únicos argumentos irrefutables en este deporte son la victoria y la derrota.
Pero si el objetivo principal es hacer un buen papel en el Mundial, lo importante no es sumar victorias, sino sumar rodaje futbolístico para los tres juegos de entrada en la que todos los equipos se juegan la vida.
A los norteamericanos les ocupa mejorar su último papel en el Mundial.
Es por eso que han propuesto sumar a los examinadores de la mejor calidad, en lugar de tratar de ganar una buena cantidad de dólares.













