Las únicas personas que deben rendirle cuentas a un país, son el presidente de la república y el técnico de la selección nacional.
Palabras sabias del técnico colombiano Hernán Darío Gómez.
Caso contrario, no tendría sentido justificar la disculpa pública del técnico de la selección mexicana, Javier Aguirre, luego que en una entrevista con una cadena de radio de España, afirmara que en materia de seguridad su país "estaba jodido" y adelantara su partida de la selección luego de concluido el Mundial de Sudáfrica 2010.
Aunque para cualquier otro entorno deportivo del mundo como España, no hubiese significado nada estas declaraciones, en Méxicoel "Vasco" fue objeto de escarnio público y la condena fue tal que el técnico debió bajar al limbo de los mortales para tratar de recurrir al viejo compromiso de "romperse la mad..." por la selección y así dar por concluido este episodio.
Pero hay perdones que nunca llegan, porque nadie los requiere.
Hace poco tiempo, Romario de Souza confirmaba que durante la concentración de Brasil en el Mundial de 1994, rompió varias veces los códigos de disciplina del equipo al ingresar mujeres al centro de concentración, y que había sostenido relaciones sexuales en España antes de jugar algunos partidos.
Con lo que representó, el ganar un Mundial luego de 24 años, en Brasil pocos le pusieron atención a estas palabras, más allá que representaba la confirmación de varios rumores que circularon en la década de los 90, sobre los privilegios con los que había contado Romario en la selección campeona del Mundo.
Pero lo importante para él, es que no está solo.













