La selección de Estados Unidos tiene un lema en mente: no puede resbalar dos veces seguidas a tan poco tiempo de iniciar el Mundial.

Luego del papelón que realizaron ante Honduras (1-3) en su primer fogueo del año, hoy se presenta la oportunidad ideal para los estadounidenses de retomar la confianza, cuando reciba a El Salvador en el Estadio Raymond James de Tampa, Florida.

El cuadro de Bob Bradley de nuevo tendrá una base de jugadores locales, con pocas variantes, pero con un dibujo táctico diametralmente opuesto al que presentó frente a los catrachos, en los que sufrió por la marca de sus laterales y por la tempranera expulsión de su capitán Chad Marshall.

"Estamos conscientes del rival al que vamos a enfrentar", admitió Bradley.

Tendrá enfrente también a un equipo con menos trabajo que Honduras, ya que El Salvador se reunió por primera vez desde que el mexicano Carlos de los Cobos dejó el mando del cuadro salvadoreño, ahora bajo la tutela de José Luis Rugamas.

No obstante, utilizará la misma base del equipo que participó por su boleto a Sudáfrica 2010.

Luego de medirse a los cuscatlecos, el equipo de las barras y las estrellas se trasladará a Amsterdam, en donde jugará ante Holanda con la presencia de sus europeos, aprovechando que es fecha FIFA.

"Hemos dicho desde un principio que cada partido será una prueba diferente para nosotros".

"La derrota ante Honduras ya quedó atrás, ahora sólo nos debe importar el afinar detalles porque el inicio del Mundial está cada vez más cerca", apuntó Bradley, quien encara su primer Mundial con la esperanza de mejorar las presentaciones anteriores que incluyen el descalabro de Alemania 2006.