El mexicano Luis Miguel Noriega es derribado por Freddy Thompson en acción del trabado partido de ayer en el Qualcomm de San Diego.[MEXSPORT]
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Merodeando la casa, peor sin hurtar el botín, Aguirre determina reposo para Bravo y encomienda a Miguel Sabah, al 61’, para que rompa el cascarón chapín, y en especial la galleta de la fortuna de Trigueño.

El juego entra en un pacto. Los guatemaltecos renuncian a una tercera hazaña, y México a tratar de rescatar la máscara y la mascarada de un gol, pero de nuevo, a los 76’ y 78’, Trigueño ataja disparos de Cárdenas y Sabah.

Cómplices de fatiga y desorden, los jugadores de ambos equipos se confabulan para el peloteo insulso. México ejerce la burocracia del toque inocuo, mientras que los chapines recuperan el balón con dificultad y lo pierden sin decoro.

Así, el juego se diluye en el vergonzoso epitafio del 0-0, y cuando el silbante Mauricio Navarro baja el telón, los 30,684 pasan la factura de la hiel acumulada: silbidos, abucheos, mentadas de madre y el populachero estigma de "…ulerooos, …ulerooos", a quienes decepcionan.