Los jugadores del Fluminense de Brasil celebran tras eliminar a la Universidad de Chile en los cuartos de final de la Copa Sudamericana.
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Bogotá/EFE — El árbitro que como el mayordomo en las películas de misterio suele ser el culpable, y las amenazas de no jugar si no se dan ciertas condiciones, tiñen de polémica la ida de las semifinales de la Copa Sudamericana que el miércoles disputarán Cerro Porteño y Fluminense, y el jueves River Plate y Liga de Quito.

Más allá de las pruebas tácticas de laboratorio que ocupan a los cuatro entrenadores al vaivén del estado físico de sus jugadores, la octava edición del torneo presenta en el comienzo de esta fase discusiones de conveniencias, ante las cuales no cedió la Conmebol.

El Fluminense brasileño protestó "vehementemente" ante la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) por la designación del árbitro argentino Héctor Baldassi como central del partido del miércoles en Asunción contra el Cerro Porteño.

El presidente del Fluminense, Roberto Horcades, argumentó que Baldassi ha tenido "varias actuaciones desastrosas contra clubes brasileños en los últimos dos años", lo que ha tenido influencia "decisiva" en los resultados de estos partidos.

También acusó al argentino de cometer "errores gravísimos" en el partido de vuelta de la final de la Copa Libertadores de 2008 en la que el Fluminense perdió ante Liga de Quito en la tanda de penaltis.

La Liga de Quito se impuso en esa instancia por 3-1 después de que el Fluminense ganara en el tiempo reglamentario por 3-1, lo que igualó la diferencia de goles de la ida, cuando los ecuatorianos vencieron por 4-2.

"Como se ve, la actuación del señor Baldassi, infelizmente, tuvo influencia en el resultado de la final de la Copa Libertadores de 2008, generando gran perjuicio financiero y además transformando en pesadilla un sueño de millones de brasileños", justificó Horcades.