Buenos Aires/EFE — El Racing pretendía “un salto de calidad” con la contratación de Lothar Matthaus, pero el entrenador alemán se quedó en su casa y el equipo argentino al borde del abismo por su grave crisis futbolística y la situación incómoda de sus dirigentes.
Desde el fondo de la clasificación del torneo Apertura y con el peligro de descender de categoría, la entidad de Avellaneda quiso dar “un impacto anímico” a sus jugadores y a la afición, aunque no estuvieran tan convencidos de que el bávaro fuera la solución para semejante descalabro.
El presidente del club, Rodolfo Molina, anunció “oficialmente” el fichaje de Matthaus el sábado pasado y este miércoles la “decisión del club” de cortar las negociaciones, por lo que en Argentina se señala lisa y llanamente como de ridículo el papel cumplido por una directiva despistada.
Un entrenador alemán que desconoce el fútbol argentino, a los jugadores del equipo y a los rivales, los campos de juego, el idioma y la idiosincrasia de la afición se exponía a una aventura difícil, y de estas cosas Matthaus debe saber tanto como sabía con el balón en sus pies en sus épocas de futbolista.
De excéntrica fue calificada en medios deportivo locales la idea de los dirigentes del Racing, cuyo equipo acumula seis derrotas, está en la tabla de promedio de puntos en zona de Promoción y no ha ganado ni un partido desde el comienzo de la temporada 2009-2010.
El uruguayo Sergio Markarián es el principal candidato a ocupar el cargo de entrenador del Racing argentino, tras las frustradas negociaciones para fichar al alemán Lothar Matthäus.
“Nos hemos reunido con Markarián el lunes pasado. Tiene un gran conocimiento del fútbol, es una persona excelente”, dijo el vicepresidente del club de Avellaneda, Pablo Podestá.
















