Por lo menos este Tri sí parece estar unido.
Cuando se bajaron los jugadores de la selección mexicana de futbol del autobús que los dejó en la puerta del lujoso Hotel JW Marriott en la zona de Galleria, no apareció el capitán del barco pero sí las caras largas de los seleccionados. Se respiraba un ambiente tenso y no era para menos: el equipo no había jugado bien ante Nicaragua y las criticas sobraban.
Javier 'El Vasco' Aguirre brilló por su ausencia mientras que uno por uno los jugadores del Tri desfilaban apresurados 'derechito' a sus cuartos. Por más que los fotógrafos y camarógrafos les pedían un saludo o una sonrisa, fueron pocos los que estaban de humor.
El ambiente se sentía pesado y es que ninguno puede fingir que está libre de la presión que hay encima de cada elemento del plantel mexicano para ganar la Copa Oro.
"Sabemos que tenemos la responsabilidad de ganar esta Copa Oro y de jugar mejor, pero el grupo está unido y comprometido para lograrlo", dijo Guillermo Ochoa, portero de la selección mexicana.
A pesar de las cuestionables actuaciones en la cancha hay una cosa que se puede rescatar de este equipo y es que luego de haber digerido ese mal partido ante los nicaragüenses el Tri mostró que está unido. Ochoa tiene mucha razón de que el grupo está unido, por lo menos en comparación a las selecciones mexicanas que estuvieron en Houston con Hugo Sánchez y Sven Goran Eriksson en el pasado.
En este equipo no se notan los grupitos, en la concentración todos conviven con todos y bromean parejo, en los equipos de Sánchez y Eriksson era notable que existían divisiones, jugadores como Pavel Pardo y Cuauthémoc Blanco no se hablaban bien y los jugadores 'europeos' se notaban distanciados de sus compañeros.
Curiosamente, el más distanciado durante la estancia del Tri en la Ciudad Espacial fue el 'Vasco', que solamente se le miraba cerca del equipo a la hora de los entrenamientos y que con el correr de los días fue evadiendo lo más posible a los medios.
Quizás esta unión de equipo se da porque este plantel está repleto de jóvenes que aún mantienen la humildad. En algunos casos hasta algunos podrían llegar a preguntarse qué es lo que hacen en el Tri y se pellizcan para ver que no es un sueño.
"No pensamos que somos una selección B, al contrario estamos convencidos de que esta es la actual selección de México y que tenemos que defender la playera sin importar quién esté o no en el equipo", dijo Carlos Vela, delantero del Tri.
La unión de este equipo es quizás la última carta que le queda a este plantel para poder ganar este torneo, ya que el futbol ha brillado por su ausencia.
Con Aguirre el manoseo de jugadores no ha cesado y ha quedado claro en los recientes procesos que hoy en día el nivel del seleccionado mexicano se ha devaluado: 133 jugadores han sido llamados en 30 meses. Un número alarmante y ridículo.
Con tantos jugadores entrando y saliendo es complicado crear un buen ambiente de equipo.
"Nadie va a apuntar el dedo a otro compañero, en este equipo todos ganamos o todos perdemos, sabemos que no estamos jugando bien y todos estamos jalando para el mismo lado, para poder mejorar", comentó Fausto Pinto.