El mexicano José Antonio Castro, derecha, increpa al panameño Amílcar Henríquez, dentro de un partido caracterizado por los actos de violencia. (FOTO: AP/David J. Phillips)
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De esta manera se llegó al minuto 29 cuando la defensa de México se comió un balón que metió dentro del área Felipe Baloy y el delantero Blas Pérez luchó contra todos para tocarlo y superar al arquero Guillermo Ochoa que se quedó sin salir de su marco y lo pago con el gol del empate a 1-1.

Los nervios comenzaron a hacer acto de presencia entre los jugadores de México y su cuerpo técnico para que antes que concluyese la primera parte el árbitro Aguilar mostró tarjeta roja al panameño Armando Gun y al mexicano Luis Noriega.

El segundo tiempo resultó trabado, aunque con México en busca del gol con más empeño que su rival.

Los nervios hicieron mella en 'el vasco' Javier Aguirre, que al minuto 80 estaba fuera del banquillo y salió al encuentro de Ricardo Phillips para empujarlo cuando el jugador panameño buscaba el balón.

Phillips de devolvió la misma acción a Aguirre y al final ambos fueron expulsados ante el enfado de los seguidores mexicanos que comenzaron a lanzar todo tipo de objetos al campo para forzar la suspensión del partido por al menos 10 minutos.

El árbitro Aguilar al final pudo restablecer el orden y reanudar el partido, que tuvo que volverse a suspender por el lanzamiento de más objetos al campo cuando atendían a un jugador de Panamá.

El partido ya no tenía ningún interés futbolístico, los jugadores de ambos equipos se reprochaban las acciones antideportivas y los espectadores habían perdido todo el control para seguir con los lanzamientos de objetos.

El próximo domingo, en Phoenix, México se enfrentará a Guadalupe para decir el primer puesto del grupo, mientras que Panamá frente a Nicaragua buscará asegurarse un puesto para los cuartos de final y ser segundo del grupo.