A pocas semanas de colgar los guantes y dejar en el baúl de sus recuerdos lo que lo hizo grande como "Golden Boy", ahora, con firmeza y mucho compromiso, se dedica a consolidar a su promotora.
Óscar de la Hoya asume un rol que le cuesta y otro que necesita. Es un ex púgil que extraña la adrenalina del boxeo y que siente cuánto le cuesta verlo desde afuera.
"Me siento muy extraño. Desesperado. Me parece insólito saber que ya no voy a volver a pelear".
Pero a cambio de eso tiene al frente una agenda profesional tan profusa como antes, pero por razones distintas: boxeo las 24 horas. Sí. Pero lejos del ring.
"Ahora duermo más y le doy más tiempo a mi familia", es lo primero que dispara De la Hoya porque es lo que marca su itinerario.
Ayer como un campeón transpirando en el trajín de los gimnasios y hoy en uso de buen retiro, pero con tanto o más compromiso con el boxeo, ya en su papel de promotor. Hay cosas que no cambian.
¿Poco a poco se va olvidando del gimnasio?
"Ya no voy al gimnasio. Paso a ver entrenar a los chamacos que estamos apoyando, pero eso de ponerme guantes y subirme a un cuadrilátero ya pasó para mí".
Así fortalece su viejo compromiso de cambiar la imagen del boxeo.
"Queremos trabajar mucho en mejorar el boxeo. Me enfoco en algo que siempre he sostenido: que los beneficios del boxeo le deben llegar al boxeador y no nada más a los promotores".
¿La pelea Mayweather-Márquez se cayó o la tumbaron desde el grupo de Mayweather?
"Yo creo que la pelea sólo cambia de fecha. Y sí creo que Floyd Mayweather se lesionó… deben recordar que estaba fuera de acción, retirado por dos años, y mientras tomas ritmo es un asunto delicado... Seguro recibió unas manos fuertes de sus sparrings y se lesionó".

















