Dora Alejandra Argüello, hija del alcalde de Managua y ex campeón mundial de boxeo, Alexis Argüello, llora sobre su féretro hoy, 1 de julio de 2009, en Managua (Nicaragua). (FOTO: EFE/Mario López)
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El cadáver de Argüello fue trasladado desde una funeraria al Palacio de la Cultura, donde fue expuesto en una ataud de madera cubierto por el pabellón nacional, azul y blanco, y la bandera rojinegra del partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). En un principio al público no se le permitió ver su rostro, pero posteriormente ya pudo hacerlo.

Centenares de personas hacían filas y esperaban largas horas en la Plaza de la Revolución para ver por última vez al tricampeón.

Algunos ciudadanos como Rosa Cruz, de 25 años, empleada doméstica y simpatizante de los sandinistas, lo miraban como "el alcalde sandinista que pudo haber hecho mucho por la ciudad"; en tanto que otros como el ingeniero civil de 58 años, Roger Obregón, dijo despedirlo como "el gran campeón y la gran persona que fue".

"Fue un ejemplo de esfuerzo, un gran caballero del ring, que también quiso noquear a las drogas", afirmó.

El ex púgil reconoció públicamente haber batallado contra las drogas y el alcohol durante su vida.

El jefe del ejército, general Omar Halleslevens, comparó "la fama y la gloria mundial de Argüello" con las del poeta nica Rubén Darío y el general Augusto C. Sandino.

El presidente Daniel Ortega, quien convenció a Argüello de adherirse a su partido, el FSLN, llegó al Palacio de la Cultura acompañado de su esposa Rosario Murillo para saludar a los parientes del boxeador.

"Era un ser humano extraordinario lleno de verdad, de generosidad y de solidaridad, y eso nos explica su comportamiento en el boxeo que no lo llevó al individualismo, al egoismo, a la soberbia, a la prepotencia cuando alcanzaba la victoria", afirmó Ortega.

"Lo más grande y lo mas hermoso que nos hereda a todos los nicaraguenses es su solidaridad", agregó.