El pugilista puertorriqueño Miguel Cotto ya no quiere especular demasiado sobre si aquella noche en julio de 2008, cuando perdió ante el mexicano Antonio Margarito, el azteca llevaba yeso en su vendaje. Eso ya está en el pasado, ahora al boricua solamente le interesa el filipino Manny Pacquiao porque un triunfo ante el que muchos especialistas consideran el mejor libra por libra del mundo, el próximo 14 de noviembre en Las Vegas, significaría su salto a la cúspide del boxeo y lo pondría más cerca de cumplir su gran sueño de estar entre los mejores boxeadores que ha dado la Isla del Encanto.
Cotto (34-1, 27 KO) no sabe con certeza si esa "noche negra" Margarito le jugó sucio pero sí dice que no entendía cómo era posible que un hombre con guantes le estuviera haciendo tanto daño no solo en lo físico sino en lo emocional. Seis meses después del triunfo de Margarito sobre Cotto al mexicano se le detectó yeso en sus vendajes tras la pelea que perdió ante el estadounidense Sugar Shane Mosley.
"Cuando ya iba llegando al décimo round en la pelea contra Margarito comencé a temer por mi integridad física y por mi familia, no lo niego estaba pidiendo entre mí que pronto pararan la pelea, no solamente por mi bien sino por mi familia porque mi vida estaba en peligro", dijo Cotto a RUMBO desde Tampa Bay, Florida, donde decidió hacer su campamento.
Es por esa experiencia amarga que Cotto entiende la importancia de su próxima pelea y es que para él la vida le ha dado una segunda oportunidad y no piensa desaprovecharla. Los entrenamientos han sido intensos e incluso comenzaron 15 días antes de que Pacquiao (49-3-2, 37 KO) comenzara los suyos.
"El campamento va muy bien, tenemos excelentes sesiones de sparring con Fred Tukes y Kenny Abril. No me gusta contar los rounds que hago pero estamos más o menos entre 10 y 15 semanales", comentó Cotto.
Pese a las dificultades que ha tenido el campamento de Pacquiao, por ejemplo con el tifón que azotó a Filipinas recientemente y obligó a mover el equipo de Pac Man a otra sede para entrenar, el entrenador de Pacquiao, Freddie Roach, ha pronosticado que su boxeador va a noquear a Cotto en el primer asalto.
"Me tiene sin cuidado lo que piense Roach porque siempre ha sido un hablador y está bien que diga lo que quiera pero esa noche le voy a tapar la boca a él y a todos los que no creen en mi", sentenció el boricua.
Considerando la manera como Pacquiao acabó con Óscar De La Hoya y Ricky Hatton las apuestas están a favor del filipino y muchos consideran que Cotto no tiene la quijada para aguantar la poderosa pegada del Pac Man.
"Cotto no tiene una buena defensa, le entran los golpes y con la velocidad y potencia de Manny dudo que vaya a sobrevivir el primer asalto", comentó Roach en conferencia de prensa.
"Hemos trabajado varias estrategias para pelear con Cotto y hemos estudiado cómo nos podría pelear esa noche el rival y en ninguna vemos que Cotto nos saca ventaja", dijo Roach.
Es cierto que la velocidad de Cotto no es mejor que la de Pacquiao y en pegada el Pac Man lleva una notable ventaja. Pero si tiene el boricua algo a su favor es que es naturalmente más pesado que el asiático y por eso tendrá que mantener la pelea a una distancia corta, donde no permita que exploten las virtudes de su rival y Cotto pueda imponer su fuerza.
La pelea se llevará a cabo en las 147 libras donde estará en juego el cetro de la OMB.
Cotto sueña con estar entre los grandes que ha dado su patria pero para lograrlo tendrá que hacer lo que varios de ellos hicieron en su momento: ganar cuando nadie creía en ellos, tal como lo hizo Wilfredo Benítez ante Antonio Cervantes, o las victorias de Félix 'Tito' Trinidad contra De La Hoya, Wilfredo Gómez ante Carlos Zárate o Esteban de Jesús contra Roberto Durán.
"Las peleas se ganan en el gimnasio y yo estoy tranquilo de que estoy preparado para todo lo que traiga Pacquiao. No por nada él (Pacquiao) ha dicho que ésta es la pelea más complicada de su carrera, sabe que esa noche va a una guerra conmigo", concluyó Cotto.