Esta foto de archivo capta el momento en que Muhammad Ali (i) noqueaba a George Foreman (en la lona), el 30 de octubre de 1974 en Kinshasa (Zaire), y recuperaba el título mundial de los pesos pesados.
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El plan de Ali fue todo un éxito. Con Foreman agotado en el octavo asalto, conectó una combinación de golpes que tumbó al campeón. El pugilista que había desafiado al gobierno estadounidense negándose a luchar en Vietnam recuperaba la corona.

El combate se convirtió en una leyenda y dio pie a la creación de películas, libros, canciones y documentales. Uno de esos, ‘When we were kings’ (Cuando éramos reyes), de Leon Gast, ganó un Oscar en 1997.

La noche de la entrega de las estatuillas, Ali estaba en el Auditorio Shrine para recibir el homenaje de Hollywood. Subió al escenario entre los aplausos de los 6,000 asistentes a la ceremonia, a la que acudió acompañado precisamente de Foreman. Ambos se habían hecho amigos tras el combate de Kinshasa.

Ali esbozó gestos de agradecimiento, a pesar de que el Parkinson no le permitió moverse con agilidad. Algunos médicos atribuyeron esta enfermedad degenerativa, que se le diagnóstico en 1984, a los golpes recibidos durante su carrera, sobre todo los de los últimos combates.