La Habana/EFE
— El púgil cubano Guillermo Rigondeaux, doble campeón olímpico y mundial, es a los 27 años el boxeador más laureado de su generación en la isla, pero su carrera entró en una zona de limbo tras un fallido intento de deserción del equipo nacional en el 2007.Su imparable éxito en el ring prometía una trayectoria histórica sólo comparable a la de grandes del boxeo en Cuba como Teófilo Stevenson, Mario Kindelán y Félix Savón, pero un golpe del destino, calificado en Cuba de “traición” y que él denominó “indisciplina”, cambió su suerte y su futuro en el deporte activo.
En el 2006 fue seleccionado el mejor atleta masculino del año en la isla, según una encuesta del Instituto Nacional de Deportes (INDER), al tiempo que la prensa local le auguraba “un futuro de ilimitadas posibilidades”.
Pero la carrera de Rigondeaux experimentó un dramático cambio de suerte en julio del siguiente año, cuando viajó a los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro en busca del tercer oro regional, y no se presentó a la prueba de pesaje previa a la competencia.
Lo que siguió fue un episodio confuso. Rigondeaux y el también campeón mundial Erislandy Lara desaparecieron. Terminados los XV Juegos Panamericanos, Rigondeaux y Lara fueron hallados en un balneario cercano a Río de Janeiro y detenidos por la policía de Brasil, que los devolvió a Cuba.
De regreso a la isla, Rigondeaux declaró su arrepentimiento, pero fue apartado del equipo nacional en medio de un escándalo que sobrepasó lo deportivo y se convirtió en un asunto político, donde el ex presidente Fidel Castro participó con duras críticas sobre el caso.
Actualmente el púgil de 27 años conserva la esperanza de volver al equipo de Cuba, y mientras espera una repuesta de las autoridades sobre su futuro en el deporte activo, mantiene sus entrenamientos por propia cuenta en los alrededores de su casa en La Habana.
Rigondeaux nació el 30 de septiembre de 1980 en el municipio Segundo Frente, en la oriental provincia de Santiago de Cuba, y diez años después se matriculó en una escuela deportiva con el boxeo en mente como única opción.
Su imparable éxito en el ring comenzó en los torneos juveniles, categoría en la que se coronó campeón mundial en la cita de Argentina, en 1998.
Un año después entró al equipo nacional y en el 2000 ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Sydney, una victoria que repitió en los de Atenas 2004 y lo condujo al altar de las estrellas del olimpismo en la isla, cerca de grandes como Stevenson, Kindelán y Savón.
Ligero de complexión y sin sobrepasar el 1.70 de altura, comenzó su carrera como aficionado en la división de los 42 kilos, pasó por los 48.51 hasta alcanzar los 54, el apartado con el que obtuvo sus trofeos más importantes.
Su lista de triunfos incluye además sendas medallas de oro en los campeonatos mundiales del 2000 y 2005, en los Juegos Panamericanos del 2001 y 2003, y en los centroamericanos de Cartagena, Colombia, en el 2006.
También cuenta con dos copas del mundo, y ha sido campeón en siete oportunidades en el torneo nacional Playa Girón, entre otros galardones.
Las pruebas de su historia de campeón: medallas, trofeos y diplomas, permanecen expuestas en un lugar visible de la casa, aunque los dos oros olímpicos los guarda su madre, en Segundo Frente, su tierra natal.















