Manny Ramírez se barre fuerte en la segunda, y aunque es puesto out, impide que Everth Cabrera complete la jugada de dobleplay.[AP]
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SAN DIEGO, California.— Manny Ramírez no dijo nada nuevo en su esperado regreso tras 50 juegos de suspensión y hasta se fue en blanco en tres turnos.

Pero los Dodgers le rindieron tributo a su llegada con una victoria de 6-3 sobre los Padres, a la que el dominicano contribuyó con una anotada.

"Inicia el show. Disfruten del juego como lo hago yo", fueron sus últimas palabras en la rueda de prensa previa al partido de anoche en el Petco Park.

Y el espectáculo comenzó cuando el toletero dominicano hizo su ingreso al terreno en una atmósfera de postemporada en medio de fogonazos de cámaras de televisión y fotográficas.

Ramírez volvió a asumir su rol protagónico y una vez más demostró su poder de convocatoria. La seguridad fue extrema a la hora de las prácticas de bateo.

Una multitud de 42,217 fanáticos colmó el estadio de San Diego para ser testigos de su esperado regreso, unos con mochilas cargadas de morbo y otros, la mayoría, en espera de sus bombazos al otro lado de la barda.

El brusco silencio de expectativa que provocó la presencia de Manny Ramírez se rompió en el primer turno. Con una salva de aplausos confundidos entre abucheos, Chad Gaudin le dio boleto tras tirarle con la precaución de un equilibrista, esa bola se convertiría en carrera.

Ese mismo silencio fue unánime al inicio de la cita con los medios de comunicación. Fiel a su costumbre, Manny se limitó a reiterar sus disculpas.

"Antes de todo quiero expresar que lamento lo ocurrido. Pido disculpas a los fanáticos y a mis compañeros y deseo repetir mi agradecimiento al señor McCourt [Frank, dueño de los Dodgers] por su comprensión y respaldo", dijo.