El japonés Hideki Matsui tuvo una noche de ensueño ante los Filis y fue factor clave en la conquista del vigésimoséptimo campeonato de los Yanquis. (FOTO: [AP])
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REGRESO A LA GLORIA...

Después de nueve años de no haber ganado un Clásico de Otoño, los Yanquis volvieron a ser el mejor equipo de las Grandes Ligas al mostrar todo el potencial que tienen en su plantilla plagada de estrellas y supermillonarios, que cuestan al equipo una fortuna de más de 200 millones al año.

Los Yanquis tomaron ventaja en la parte baja de la segunda entrada al pegar sencillo el tercera base Alex Rodríguez para que llegase Matsui, y con la cuenta en 3-2, sin out, pegó su segundo jonrón de la Serie ante Martínez para el 2-0.

Martínez no perdió el control y con una doble matanza acabó la entrada sin mayor daño.

A diferencia de lo que sucedió en el segundo partido, el bateo de los Filis respondió de inmediato en el tercer episodio con un triple por el jardín central del receptor panameño Carlos Ruiz y el campo corto Jimmy Rollins pegó elevado de sacrificio por el derecho para el 2-1.

Pero de nuevo iba a hacer acto de presencia la sombra de Matsui con su bate oportuno y explosivo para que, en la parte baja y con las bases llenas, pegase un sencillo por el jardín central que llevó hasta la registradora a Jeter y al guardabosques Johnny Damon para que pusiesen la pizarra 4-1.

Ahí se acabó todo para Martínez (0-2) que vio cómo de nuevo Matsui —lo hizo en el segundo partido— le iba a romper el control de sus lanzamientos y a ser su verdugo y el MVP de la Serie Mundial.

El primera base Mark Teixeira en la quinta entrada, ya sin Martínez en el montículo (había salido el relevista Chad Durbin), pegó sencillo impulsador para que anotase Jeter su segunda carrera del partido y abriese el racimo de tres que iban a conseguir, cómo no, de nuevo con Matsui de protagonista.