FILADELFIA (AP).— Todas esas conferencias en el montículo que el receptor Jorge Posada y los Yanquis de Nueva York acostumbran hasta el cansancio han empezado a llamar la atención de las Grandes Ligas.
Posada y sus compañeros visitaron en la lomita a CC Sabathia ocho veces ( y eso en sólo un inning) en el juego del domingo por la noche, alargando el cuarto juego de la Serie Mundial.
Fastidiados, los fanáticos de los Filis abuchearon con todo.
Mike Port, el encargado de los umpires del Beisbol de Grandes Ligas, indicó que la costumbre será sujeta a un análisis por los directivos de las Mayores durante el receso.
"Es algo que compete a lo que debe ser el ritmo de un juego", declaró Port.
Las Grandes Ligas han intentado que los juegos se disputen con más rapidez en años recientes, pero con resultados dispares.
El cerrador de Boston, Jonathan Papelbon, fue multado varias veces esta campaña e incluso le cantaron una bola por demorarse demasiado para hacer un lanzamiento.
A los bateadores se les insiste en no salirse de la caja.
Una visita al montículo se permite por inning, ya sea por el mánager o un coach, antes de retirar al pitcher.
Pero no hay límites en cuanto a las conferencias entre jugadores.
Los Yanquis tuvieron seis en el primer inning del cuarto juego.
Luego fueron ocho más: cuatro con Jayson Werth al bate, en el quinto hasta que acabó ponchándolo.
Dámaso Marte relevó a Sabathia en el séptimo. Después de dos lanzamientos, el puertorriqueño fue a conversar con su compañero dominicano.
Para los Filis habría sido recomendable haber realizado una conferencia sobre quién se encargaba de cubrir tercera base en el caso que Johnny Damon se iba por el robo a segunda base contra un infield cargado al extremo derecho.
"Es sólo parte del juego", se defendió Posada. "Queremos hablar para ponernos de acuerdo sobre lo que estamos haciendo".
El umpire principal Brian Gorman tuvo que aplaudir mientras Posada y Andy Pettitte dialogaban durante el tercer juego, tratando que se apuraran.
El primer juego de la serie duró 3 horas y 27 minutos. Los siguientes tres tomaron exactamente 3h 25’.
Y Posada no fue el único catcher de los Yanquis en ir con frecuencia.
El abridor A.J. Burnett y su catcher particular José Molina tuvieron siete conferencias en un inning en la serie de campeonato de la Liga Americana.
"Cada lanzamiento es importantísimo en esta época del año. En serio. Uno quiere asegurarse que todo está en sintonía", dijo el coach de pitcheo de los Yanquis, Dave Eiland.
El mismo coach se mostró en desacuerdo a que se aplique una regla para limitar las visitas.
"No le quiten lo bonito al juego", dijo Eiland. "Sé que los fanáticos se enfadan y que la gente de las Grandes Ligas se molesta con eso. Pero es parte del juego. No existe una regla contra ello, y no espero que se cambie. Sería absurdo".
El jardinero de los Filis, Shane Victorino, por su lado, descartó las conjeturas de que los Yanquis conferencian tanto porque tienen miedo de que Filadelfia les está robando las señales.
"Si estuviésemos robando señales, pues estaríamos mejor de lo que estamos ahora", dijo Victorino.
Sus Filis encaraban anoche el quinto juego abajo 3-1 en la serie.