Pueden irse. No juntos, pero simultáneamente. Pero ninguno desea hacerlo. Quieren cumplir su promesa, quieren otro verano con el Staples Center en delirio y con una visita al Memorial Coliseum para que les estremezca la piel y los sentidos. Pero, el entrenador Phil Jackson y el Jugador Más Valioso de las finales de la NBA, Kobe Bryant, ponen condiciones en la mesa.
Los dos quieren al mismo grupo que dio a la franquicia su título 15, al entrenador su décima argolla de campeón, y a Kobe su cuarto campeonato y el MVP.
En la despedida hasta octubre, en las instalaciones del Toyota Sports Center en El Segundo, Jackson, Kobe y el gerente general Mitch Kupchak comparecieron ante una veintena de medios.
Siempre angelinos…
Bryant fue puntual al hablar de su situación. "No estoy pensando en ir a ningún lado", dijo, excepto sus planes de vacacionar en Cabo San Lucas y estar presente en el duelo entre su equipo favorito, el Barcelona, dueño del triplete, que enfrentará al Galaxy en el Rose Bowl el 1 de agosto. "Seguro estaré ahí", dijo con una sonrisa.
Phil Jackson, quien tiene un año más de opción en su contrato, que puede rescindir o confirmar, fue claro: "Quiero seguir en el equipo. En las próximas dos semanas veremos cómo están algunos aspectos de mi salud y decidiremos".
"De cualquier manera tengo una fecha límite para dar una respuesta a los directivos", agregó.
Mitch Kupchak no estaba tranquilo al hablar a los medios después de Phil Jackson y antes de Kobe Bryant.
"No tengo ninguna idea muy clara de qué pasará", dijo, y sobre el caso del jugador comentó: "no nos ha dado una pista de si seguirá o no".
Kobe tiene un as bajo la manga. Puede rescindir su contrato el 1 de julio, con dos años vigentes todavía, para convertirse en un agente libre sin restricciones y negociar… de nuevo con los Lakers o con otro club.
"Es algo que he estado analizando desde hace un año. Veremos qué pasa", comentó, pero aseguró que "no voy a ningún lado, eso queda claro".
Si Bryant rescinde su contrato con Lakers puede revisar uno nuevo con una suma más jugosa que los 21.6 millones de dólares por año que actualmente recibe.
Sin embargo, la directiva de Lakers ha sido concluyente: es un año de sacrificios, de medir gastos en medio de la crisis, pero de momento, dejarán un lapso razonable para el festejo y el reposo, antes de negociar con los jugadores.
Kobe establece que deben quedarse todas las piezas del rompecabezas, especialmente aboga por los casos de Lamar Odom y Trevor Ariza.