El martes fue una confesión íntima a La Opinión, casi en voz baja.
Pero ayer la convirtió en un juramento colectivo, público y a voz en cuello.
Lo hizo ante 93,600 aficionados que, enfebrecidos, lo vitoreaban en el Memorial Coliseum, y ante millones por televisión.
Y esta vez el español Pau Gasol no estuvo solo, tuvo testigos de calidad: sus propios socios: los Lakers de Los Ángeles.
"Estamos hambrientos de títulos.Queremos más para ustedes. Esto no ha terminado, esto apenas ha comenzado", se comprometió Gasol en su alocución.
"Tenemos un grupo joven, con mucho futuro, con muchos deseos, y estamos listos, preparados para pelear por más", dijo el español.
Y subraya Gasol: "Seremos campeones de nuevo, estén preparados para ello".
CONFIRMA CITA…
Y el resto se unió a su causa.
Kobe Bryant, enseguida, dijo: "Nos veremos aquí [en otro festejo] el próximo año".
"Siento la energía entre todos ustedes, siento la energía de ser campeones y siento la energía de Los Ángeles, por eso queremos conseguirlo una vez y otra vez", agregó Bryant, ayer coreado a lo largo del desfile de la victoria y en el acto público en el coliseo con el grito de "MVP, MVP".
Y advirtió que no dejará a Lakers: "A dónde más puedo ir si esta ciudad y este equipo son mi casa".
Y ante semejante juramento de lealtad, de reciclarles la euforia gloriosa de sentirse campeones, un alarido común reventaba prolongado, estentóreo.
CONFIRMACIÓN…
Derek Fisher se sumó a la promulgación de la promesa.
"¿Alguien quiere estar aquí festejando el próximo año?", preguntó el hombre de la magia oportuna de los tiros triples.
Y obedientes, sumisos, cautivos, dominados, los 93,600 respondieron como un coro de Babel, en el que todas las palabras o los simples gritos o gruñidos significaban que sí.
"¡Lo tendrán!", prometió con una larga sonrisa Derek Fisher.
"Porque ésta es una ciudad de campeones, porque esta ciudad es la mejor ciudad para ser campeones", recalcó, desatando un nuevo tsunami de aullidos.
Con el desfile concluido y la fiesta en pleno, luego de ser recibidos con el himno del equipo I Love L.A., los jugadores de Lakers iban desfilando uno a uno para un breve saludo y después, los más prominentes o arraigados, elaboraban su propio discurso.
Antes, los oro-púrpura habían descendido por las escaleras frente al pebetero olímpico, sobre una inmaculada alfombra violeta, mientras Derek Fisher agitaba el trofeo de campeones de la NBA.
Curiosamente todos vestían con la camiseta oficial del festejo del campeonato 15 en la historia de Lakers, excepto Kobe Bryant, quien usaba una camiseta en tono oscuro de la marca deportiva que lo patrocina, con el dibujo de una mano gigantesca con cuatro dedos y un anillo en cada uno de ellos.
Derek Fisher también usó una durante el desfile, pero al ingresar al Memorial Coliseum se uniformó con sus compañeros.
EL CÍRCULO…
Phil Jackson, escoltado por la alfombra roja de las ovaciones, impecablemente rasurado, fue escueto en su discurso.
"¿Saben cuál fue el objetivo que hizo a este equipo campeón? El anillo, el círculo, pero no el de oro, sino el de amor entre ellos. Éste es un gran grupo de seres humanos que se respetan y se quieren", dijo el maestro del Zen, sacudiendo de nuevo el avispero festivo que seguía de pie cada una de las intervenciones, agitando banderas, camisetas, pañuelos, toallas, bufandas, mientras la mayoría disparaba fotos o videos con sus celulares, para multiplicar al infinito el número de testigos de la ceremonia.
NO MÁS DIESEL…
Pau Gasol, uno de los más venerados por la congregación vestida de oro y obispo, habló en español, tras su alocución en inglés, y desató los tambores de los corazones latinos, mayoría en el Memorial Coliseum.
"Gracias de corazón, son los mejores aficionados del mundo", subrayó el español, entre numerosas declaraciones de amor en pancartas, otras respetuosas de paisanos catalanes y una más que decía: "No más Diesel [en alusión al apodo de Shaquille O’Neal], en Lakers sólo Gasol-ina".
Estruendos especiales se llevaron dos históricos de Lakers: Erwin "Magic" Johnson y Kareem Abdul-Jabbar, además de un respetuoso aplauso para la voz de Lakers, "Chick" Hearn, fallecido el 5 de agosto de 2002, luego de un accidente en su hogar.