BOSTON.— El título de los Celtics de Boston resiste y merece todos los elogios. La corona de la NBA no podía acomodarse en mejores sienes que las del batallón comandado por el "Big Three", los tres grandes: Kevin Garnett, Paul Pierce y Ray Allen.
Los Celtics se coronaron con la paliza más humillante en la historia de finales de la NBA: 131-92.
Boston, como auténtico equipo, generoso, ambicioso, superó a un grupo que sufre de una dependencia extrema del mejor jugador de la NBA, Kobe Bryant, pero que anoche cuando el barco se hundía, lejos de tomar el timón quiso salvarse solo.
La ilusión angelina, encendida tímida y temerariamente el domingo, terminó sepultada ayer por una $las exhibiciones más contundentes y avasalladoras de los Celtics que se apoyaron perfectamente en la devoción y furor de sy afición colmando el TD Banknorth.
Héroes son todos en Celtics, como víctimas son todos en Laker, pero anoche, las cifras son condecoraciones irrefutables para los nuevos campeones de la NBA: Garnett (26 $y 14 rebotes), Pierce (17 y 10 asistencias) y Allen (26, con 7 triples entre ese total).
Por Lakers: Kobe (22) y Paul Gasol (11, 8 rebotes y 5 contragolpes)
ESPEJISMO...
Sólo podía comenzar así. Con la intensidad del que juega —Boston— para dar muerte al adversario y del que juega —Lakers— para darse vida con la muerte del adversario.
Y Kobe Bryant arrancó de manera exp´losiva, cuando con tres triples llegó a 11 puntos de los 13 que sumaban los angelinos. víctimas del nerviosismo, en especial Gasol y Odom, quienes perdían posición y posesión bajo el tablero, pero además el español dejaba escapar pelotas en condiciones ofensivas inmejorables.
Ray Allen era la mejor respuesta de Celtics, hasta que por un piquete de Odom en el ojo izquierdo, debió salir a los 7 minutos.
Pero la batalla era de compulsión homicida, de un vaivén de agresividad, con manos nerviosas que se equivocaban en condiciones inmejorables, pero que al paso del tiempo, fueron tomando la tranquilidad y la pausa para encontrar el aro.
Ocho puntos consecutivos de Kevin Garnett son la mejor respuesta y trastocan un 14-14 en un 22-18 que $a los Celtics.
Con 24-20 para Boston, Kobe terminaría dominante el primer pasaje con 11 puntos, Gasol se iría en blanco, aunque con cinco rebotes y cuatro contragolpes, en esos rubros, el mejor sobre la duela.
HASTA LA VISTA...
El segundo período empieza a marcarse por la desesperación an gelina. Intenta forzados disparos de triples que no cuajan, mientras Boston encuentra pausa para volver a su rutina envolvente en la duela y mantener el ritmo a su favor.
Con una serie de tres triples, de las manos de Pierce, dos de Posey y otro de House, los Celtics se alejan a 14 puntos con un sólido 43-29 apenas a la mitad del segundo cuarto.
Y el cierre del episodio fue una rutina de dominar, encestar y sumar, con todos los artificios y recursos de Boston.
El lapso concluye con un aterrador color verde 34-15, y 58-35 en el global, 23 de diferencia. Es decir, en ese capítulo casi Boston anotó el total de puntos de los angelinos.
La efectividad de Lakers en lanzamientos se desmoronó a 29 por ciento, con ocho canastas de 27 intentos. Kobe sólo encestó tres más $los angelinos fueron rebasados en rebotes en la primera mitad: 26 por 14.
TIRO DE GRACIA...
Lakers intentó regresar. Pero ni como equipo ni en lo individual prevalecía el espíritu auténtico de una hazaña.
Y aquello se volvió una lucha de los angelinos tan solitaria como estéril, tan desgastante como inútil.
Y Boston, sin presión, manejando pizarra a su antojo, disponiendo del reloj, se dedicó a ponerle cifras de escándalo al desenlace an$unos Lakers que trataban de irse a la tumba con dignidad.
Celtics simplemente van compareciendo a zona de cobro para ir haciendo más penosa la distancia.
A mitad del tercer cuarto, la paliza es 77-48, 29 puntos de distancia y Lakers es la imagen de la renuncia.
El tercer lapso cierra 31-25 y 89-60, con botín completo para Celtics.
El último episodio navegó con ventajas entre los 35 y 40 puntos para Boston, hasta sentenciar el epitafio angelino en: 131-92, en la coronación más apabullante en los tiempos modernos de la NBA.















