México, 25 sep (EFE).- Con la sabiduría que sólo puede tener una mujer de 91 años, la mexicana María Ramírez no se distrae con la fama de ser campeona mundial de atletismo en su categoría y está dispuesta a cambiar eso por la simpleza de una mañana de sol.
"Mi táctica consiste en estar alegre", dice mientras se arregla como puede sus cabellos blancos, que mantiene cortos para poder desplazarse mejor en la caminata de cinco y diez kilómetros, sus pruebas favoritas.
La 'súper' abuela mexicana, que marca registra una hora y 33 minutos en diez kilómetros, tiene catorce hijos, 57 nietos, 186 bisnietos y 45 tataranietos, el mayor de once años con el que el año pasado bailó un vals el día de su nonagésimo aniversario.
Hace par de meses, en el Mundial de Atletismo máster en Finlandia, María Ramírez ganó la medalla de oro en la categoría de más de 90 años. Sin embargo, no da mucha importancia a eso porque las considera cosas secundarias en la vida.
"Uno de mis nietos me pregunta qué sé siente ser campeona. Yo siento igual", dice la atleta, cuyo verdadero logro ha sido burlarse del tiempo con una asombrosa vitalidad a una edad a la que no todos los humanos están acostumbrados a llegar.
Aunque cada año que pasa sus conquistas, sin duda se tornan más valiosas, los dos títulos mundiales en Finlandia no fueron sorpresa para quien ya fue campeona mundial en España e Italia y ganadora de campeonatos regionales en Puerto Rico y Estados Unidos.
Garantzia que la prueba de diez kilómetros no se le hace difícil porque sólo se limita a aguantar el paso, algo que aprendió a inicio de los años 90 cuando la invitaron a competir en 5.000 metros y se entrenó con 25 vueltas a la pista, el doble del recorrido.
"Yo no sabía cuantas vueltas eran y la entrenadora se asombró porque le dije que iba por 23 y me faltaban dos. Tenía poco más de 70 años y llegué tan bien preparada a la competencia que la gané y me dieron mi primera medalla que ahora se puso prieta", cuenta.
En 2003, durante la competencia en Dorado, Puerto Rico, se alzó con tres medallas de oro y el alcalde le dio la llave de la ciudad.
Alejandra López, preparadora de la marchista, explica que a una edad avanzada un deportista debe estar atento a los tiempos de recuperación. Por eso María sólo se entrena dos o tres veces a la semana, casi nunca recorre distancias largas y en vez de eso hace varias repeticiones de 400 metros, sin que haya desgaste.
"Me gusta mucho esto, a veces me llevan a la escuela de mis nietos para que hable y allí le cuento a los muchachos de los beneficios del atletismo, a ver si se alejan de los vicios", razona.
Asegura que todavía lava su ropa y ayuda en el negocio de comida de una de sus hijas, una manera de mantenerse activa cuando regresa de los entrenamientos. Le gusta cantar, sobretodo las rancheras más populares de Pedro Fernández, su cantante favorito, a quien conoció poco después de ganar sus títulos mundiales de este año.
"Me dijo que yo era de las de ellas y me iba a cantar cuando cumpla cien años. No sé si voy a llegar", cuenta.
Come todo menos pescado, duerme cuatro horas al día, y si le preguntan sobre la fórmula para llegar a noventa años, hace más chiquitos sus pequeños ojos y con una sonrisa pícara se refiere a su costumbre de cantar en la regadera y siempre que se pueda.
"La alegría da salud, no tengo dudas de eso", dice con una autoridad indudable.
México, 25 sep (EFE).- Con la sabiduría que sólo puede tener una mujer de 91 años, la mexicana María Ramírez no se distrae con la fama de ser campeona mundial de atletismo en su categoría y está dispuesta a cambiar eso por la simpleza de una mañana de sol.
"Mi táctica consiste en estar alegre", dice mientras se arregla como puede sus cabellos blancos, que mantiene cortos para poder desplazarse mejor en la caminata de cinco y diez kilómetros, sus pruebas favoritas.
La 'súper' abuela mexicana, que marca registra una hora y 33 minutos en diez kilómetros, tiene catorce hijos, 57 nietos, 186 bisnietos y 45 tataranietos, el mayor de once años con el que el año pasado bailó un vals el día de su nonagésimo aniversario.
Hace par de meses, en el Mundial de Atletismo máster en Finlandia, María Ramírez ganó la medalla de oro en la categoría de más de 90 años. Sin embargo, no da mucha importancia a eso porque las considera cosas secundarias en la vida.
"Uno de mis nietos me pregunta qué sé siente ser campeona. Yo siento igual", dice la atleta, cuyo verdadero logro ha sido burlarse del tiempo con una asombrosa vitalidad a una edad a la que no todos los humanos están acostumbrados a llegar.
Aunque cada año que pasa sus conquistas, sin duda se tornan más valiosas, los dos títulos mundiales en Finlandia no fueron sorpresa para quien ya fue campeona mundial en España e Italia y ganadora de campeonatos regionales en Puerto Rico y Estados Unidos.
Garantzia que la prueba de diez kilómetros no se le hace difícil porque sólo se limita a aguantar el paso, algo que aprendió a inicio de los años 90 cuando la invitaron a competir en 5.000 metros y se entrenó con 25 vueltas a la pista, el doble del recorrido.