Luis Fabiano (izq.) fue el goleador y Kaká, el mejor jugador de la Copa Confederaciones ganada por Brasil. (FOTO: AP)
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JOHANESBURGO/AP — El fastidio de Dunga era palbable cuando le caían preguntas sobre la actual forma de jugar de Brasil y le recordaban que el gran Franz Beckenbauer consideraba que los brasileños carecían del suficiente poder de fuego para encarar la próxima Copa Mundial.

Exasperado, el técnico brasileño sacó a relucir las estadísticas: “ahí están los números y no hay argumentos que puedan contradecirles”.

Luego de vencer a Estados Unidos viniendo de atrás, Brasil se adjudicó por tercera vez el título de la Copa Confederaciones y se apuntaló nuevamente como el equipo a vencer cuando regrese a Sudáfrica para disputar el Mundial en busca de una sexta corona.

Los de Dunga desembarcaron en Sudáfrica como nuevos líderes de las eliminatorias sudamericanas, entonados por una victoria a domicilio sobre Uruguay en el estadio Centenario de Montevideo, la primera ahí en tres décadas.

En la Copa Confederaciones, Brasil fue arrolladora por momentos, como en ocasión del 3-0 que le endosó a la campeona mundial Italia en la primera ronda, pero desentonó en otros. Sufrió para vencer 4-3 a Egipto en su debut, se sacudió de Sudáfrica en las semifinales con un gol sobre el final y en la definición contra Estados Unidos revirtió un 2-0 en contra.

“Hemos demostrado que somos un equipo con la personalidad que se necesita para superar situaciones adversas”, dijo el arquero Julio César.

Los números, como dice Dunga, justifican plenamente la consagración: Brasil ganó sus cinco partidos, fue el equipo más goleador del torneo con 14 tantos, rayando el promedio de tres por duelo.

Fue el segundo título relevante que consigue Brasil con Dunga como técnico tras ganar la Copa América hace dos años.