Alex Rodríguez muestra al público el trofeo de la Serie Mundial que ganaron los Yankees al vencer a los Phillies. Foto: Elise Amendola/AP
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Nueva York — ¿Quién iba a pensar que la temporada que empezó tan mal para Alex Rodríguez, con escándalo por doping y operación de cadera, iba a ser el detonante que necesitaban los Yankees para volver a la cima del béisbol?

Seguramente muchos esperaban el fracaso de esta nueva versión de los Bombarderos 2009, que con estadio nuevo y más de 400 millones de dólares en contratos (CC Sabathia, Mark Teixeira, AJ Burnett) deseaban más que nadie borrar los sinsabores de los últimos nueve años.

Pues la franquicia deportiva más laureada del mundo volvió a celebrar, con un equipo que desde el regreso de su astro A-Rod a principios de mayo, se convirtió sencillamente en el mejor de las mayores; y eso lo confirmó hasta el último juego del Clásico otoñal, destronando en seis juegos a los reinantes campeones: Phillies de Filadelfia.

El 5 de noviembre, a las 12:10 de la madrugada, cuando el cerrador panameño Mariano Rivera indujo al center fielder de los Phillies, Shane Victorino, a una rolata dirigida al segunda base dominicano Robinson Canó, que éste fildeó hacia el inicialista Mark Teixeira, se consumó el último out del sexto juego de la Serie Mundial y consigo el título 27 de los Bombarderos de El Bronx en la historia del Clásico de Otoño.

Los aficionados de los Yankees, en la Gran Manzana y el resto del país, así como en muchos lugares del mundo, pudieron sentir de nuevo el placer del triunfo; esa sensación que había sido esquiva durante nueve largos y tormentosos años, regresaba de nuevo a los millones de fieles seguidores a la divisa neoyorquina.

Y sin duda, nadie disfrutó más de este logro que el dominicano nacido en Nueva York, Alex Rodríguez, rotulado como el mejor pelotero de las Grandes Ligas desde hace muchos años, pero cuyos logros en la temporada regular siempre eran opacados por sus bajas actuaciones en la postemporada. Además, los medios de prensa anglosajones lo convirtieron en su objetivo de críticas favorito desde hace seis años cuando decidió unirse a los Yankees.