NUEVA YORK/AP — El número de moda en Nueva York es el 27, pero el tres es otro que se ha vuelto de consumo frecuente para los Yankees.
Se debe a las tres balas de las que el equipo más caro de las Grandes Ligas dispone para ultimar a los Phillies de Filadelfia en la Serie Mundial. También tres son los abridores a los que se ha limitado su manager Joe Girardi y tres son los días de descanso a los que CC Sabathia, A.J. Burnett y Andy Pettitte se han tenido que adaptar.
El Clásico de Otoño regresa hoy a Nueva York, con el equipo de casa arriba 3-2.
Los Yankees acarician la corona número 27 de su historia y primera desde 2000, pero es un conjunto aún traumatizado por el recuerdo de sus dos anteriores participaciones en el Clásico de Otoño.
Dejaron escapar en 2001 una ventaja 3-2 sobre Arizona al perder los dos últimos partidos y luego un 2-1 ante Florida en 2003 al sucumbir en tres juegos en fila.
La noche del lunes, en Filadelfia, los Yankees tenían preparado el plástico que iba a cubrir sus casilleros para una celebración a todo dar.
Pero no contaban que Burnett iba a ser apaleado, sin sobrevivir el tercer inning, al convertirse en el tercer abridor en la historia de la postemporada en tolerar seis carreras y dar cuatro boletos en dos innings rumbo a un revés 8-6.
Cuando la coronación de los Yankees parecía como inevitable, los Phillies siguen con vida y hoy tratarán de igualar la serie con el dominicano Pedro Martínez en el montículo.















