JC Chávez Jr. quiere demostrar su valía ante Troy Rowland. (FOTO: [CHRIS FARINA - TOP RANK])
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LAS VEGAS.— Una motivación superior: la promesa de un gran espectáculo o el compromiso de dos grandes campeones decididos a jugarse todo.

Ésas, entre otras razones, parecen ser la fórmula mágica para que la cartelera de mañana, en la que se miden Manny Pacquiao y Miguel Cotto, haya desbordado todas las previsiones.

El desaliento de las peleas desiguales, que decepcionaron a los aficionados del boxeo, se borró de pronto de la memoria de la gente y los hoteles volvieron a sus tarifas intratables de otras jornadas con precios altísimos.

Hacen su agosto en noviembre.

Los boricuas son los "dueños" del MGM y los filipinos, como siempre, dominan en el Mandalay Bay donde coparon todas las suites y a nadie, por ingenuo que sea, se le ocurrirá preguntar por un lugar para una noche.

A dos días del combate, los pasillos ya muestran signos de lo que será el MGM hoy y mañana en horas previas al combate.

Josué Prado, mexicano que desde hace 12 años trabaja en los casinos de Las Vegas, explica: "Uno sabe cómo va a ser por los periodistas que llegan de canales de televisión, radio y prensa, hay mucha gente desde el lunes, eso no se veía desde De la Hoya-Mayweather".

Señaló que la fiesta de todos modos tendrá un toque mexicano porque en la pelea coestelar estará Julio César Chávez Jr.

"Van a venir, los mexicanos van a venir, es la última pelea importante del año y no se la pierden, además, el nombre de Chávez acá significa mucho", expresó.

CHÁVEZ JUNIOR INVITA

Pesa el nombre de Julio César Chávez, y quiere pesar todavía más el de Chávez Jr., quien ayer, en conferencia de prensa, ratificó que buscará en corto plazo una pelea por un título mundial, quizá en el primer trimestre de 2010.