MÉXICO, D.F.— "Todo lo que he hecho hasta el momento lo he hecho pensando en los latinoamericanos", responde Óscar de la Hoya, quien después de tantos años de conquistar Estados Unidos, ahora se lanza a la conquista de Latinoamérica con diversos planes que desarrollará poco a poco.
Es por ello que De la Hoya expresó ayer que el del 6 de diciembre no será su último combate, pues sueña con pelear en mayo en el Estadio Azteca.
Para eso quiere enfrentarse, y noquear, a Manny Pacquiao —aunque suenan Félix Trinidad, Shane Mosley, Roy Jones Jr., Sergio Mora y Antonio Margarito—, para que los mexicanos finalmente lo acepten como la figura que es, a pesar de haber derrotado un par de veces a Julio César Chávez.
"No he cerrado esas puertas [del Azteca], así que mientras yo siga sintiendo esta pasión por el boxeo, no voy a dejar de soñar con pelear en la casa donde peleó también mi ídolo Julio César Chávez", aseguró.
EL TIEMPO NO PERDONADe la Hoya reveló que, a los 35 años de edad, siente dolores de espalda y rodillas, y que por eso ya planea su retiro.
"Conservo la rapidez y puedo golpear como siempre, pero ya no es lo mismo que 10 años atrás. Me levanto a entrenar todos los días a las cinco de la mañana y me duelen la espalda y las rodillas, lo que me indica que está cerca el retiro", aseguró.
De la Hoya, con 39 victorias, 30 de ellas por nocáut, y cinco derrotas, aparece colocado como el número uno de la división superwelter del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), y el 6 de diciembre reaparecerá en Las Vegas.
"Todavía me fajo en el gimnasio como cualquiera, pero cada vez todo se pone más peligroso porque los rivales son jóvenes. No creo en que el retiro sea después de la próxima pelea, pero podría ser", mencionó.
De la Hoya se dio a conocer hace 16 años al vencer 7-2 al alemán Marco Rudolph en la final de peso ligero de la Olimpiada de Barcelona en 1992.
Al referirse a la manera de decidir las peleas en el boxeo olímpico, con un recuento de los golpes con una computadora, dijo que no funciona porque los peleadores tienden a cambiar su estilo.
"Llegará un momento en que la gente no va a querer ver más boxeo en los Juegos Olímpicos".
"Lo que pasa es que en lugar de peleas bonitas, vemos a dos boxeadores que tiran golpes a lo loco, y eso tiene que cambiar, hablaremos con gente del Comité Olímpico Internacional para que eso cambie", indicó el pugilista.
Vestido de traje y de buen talante, De la Hoya se presentó ayer ante los medios para anunciar que este 20 de septiembre, en Monterrey, arranca una serie latina con "Next Boxing Generation", que tendrá seis fechas en México y otras seis en sedes como Argentina, Colombia, Venezuela, Puerto Rico, y el anhelo de montar una contienda profesional en Cuba.
"Mi trabajo ahora como promotor es representar al latino frente a las empresas estadounidenses", afirmó De la Hoya, "siempre estoy pensando en los latinos, en brindarles un beneficio que yo me gané con mucho trabajo y que ellos también se merecen".
"Por eso no voy a decidirme por [John] McCain o por [Barack] Obama sino hasta escuchar sus propuestas para los latinos; por eso quiero vengar a todos los mexicanos peleando con Manny Pacquiao; pero también quiero montar peleas de campeonato del mundo en este país del que me siento muy orgulloso, y quiero hacer historia al montar por primera vez una función profesional en Cuba", dijo.
Con información de EFE
















